Así cambia en el infrarrojo la zona de Ganiki Chasma durante los eventos detectados por la VMC. E. Shalygin et al (2015).

Volcanes (activos) en Venus… ¿A la tercera va la vencida?

Cuando pensamos en Venus, la mayor parte del tiempo nos imaginamos un mundo aterradoramente infernal, con temperaturas que tanto de día como de noche superan los 450ºC, con una presión atmosférica que es 90 veces superior a la de nuestro planeta y compuesta fundamentalmente por dióxido de carbono, nitrógeno y otros compuestos en cantidades traza como el ácidos clorhídrico y sulfúrico, vapor de agua y el dióxido de azufre.

Pero si nos fijamos en otros valores, no somos tan diferentes: Venus y la Tierra tienen un tamaño similar (el radio de Venus es de 6052 km., mientras que el de nuestro planeta es de 6371 km.), y una densidad similar (5.24 gr/cm3 vs 5.51 gr/cm3).

Múltiples coladas de lava descienden de Sif Mons, en Venus. NASA.

Múltiples coladas de lava descienden de Sif Mons, en Venus. NASA.

Esto nos indica que grosso modo, tanto Venus como la Tierra pueden tener una composición y  una estructura interna similar, ya que desgraciadamente no tenemos de otros datos, como los sísmicos, que nos permitan aclarar detalles sobre el interior de Venus. ¿Por qué no iba a tener todavía una fuente de calor interno, fruto del calor remanente o de la desintegración radioactiva?.

Esto se debe a dos razones principalmente: Por un lado, hay que superar las dificultades técnicas que permitan la instalación de sismómetros en la superficie de Venus, aguantando durante largos periodos de tiempo en la superficie sin sucumbir a las condiciones de alta presión y temperatura (la sonda que más ha durado sobre la superficie fue la Venera 13, en 1982, y aguantó tan solo dos horas), y por otro lado, la escasa capacidad presupuestaria que permita la realización de una misión (o misiones) de este tipo.

Dicho todo esto, sería normal pensar que un planeta de tamaño y composición similar al nuestro todavía tuviese actividad geológica interna. Pero claro, estudiar Venus no es únicamente difícil desde la superficie, sino que está cubierto continuamente por una espesa capa de nubes que complica su estudio.

En esta infografía la ESA nos muestra las diferentes pruebas que han aparecido en los últimos años a favor del vulcanismo activo en Venus. ESA.

En esta infografía la ESA nos muestra las diferentes pruebas que han aparecido en los últimos años a favor del vulcanismo activo en Venus. ESA.

Afortunadamente, diferentes instrumentos a bordo de las misiones orbitales pueden solventar este problema usando longitudes de onda diferentes a la luz visible que percibimos los seres humanos. Por un lado, los radares pueden observar su superficie y crear mapas con gran nivel de detalle, las cámaras de infrarrojos pueden estudiar las variaciones de la temperatura que se dan también en la superficie, y los espectrómetros pueden medir los cambios composicionales que se dan en la atmósfera a través del tiempo.

De hecho, hemos hablado en este blog en un par de ocasiones sobre posibles descubrimientos de eventos volcánicos en Venus: En 2011 hablamos del descubrimiento de zonas en Venus con una composición diferente de la esperada y que coincidían con algunos picos montañosos y que podrían ser coladas de lava, con una edad máxima estimada de 2.5 millones de años, descubiertos gracias a la espectrometría de infrarrojos. Posteriormente, en 2012, también publicamos una noticia referente a la variación de composición en la atmósfera de Venus, concretamente la aparición de picos de concentración de dióxido de azufre y que podrían provenir de fenómenos volcánicos puntuales.

Pero claro, estas dos evidencias, por si solas, parecían un poco “flojas” para la comunidad científica, ya que a veces las anomalías de temperatura de la superficie podrían deberse a distintos factores, no solo al volcánico, y la aparición de los picos de dióxido de azufre, que es uno de los gases que componen, aunque como traza, la atmósfera de Venus, podría ascender a capas más altas de la atmósfera y dar estos picos gracias a los cambios de circulación en la atmósfera, y no tener ninguna relación con fenómenos volcánicos.

Pero gracias a la cámara infrarroja que viajaba a bordo de la Venus Express se han descubierto lugares concretos de la superficie donde hay cambios en tan solo unos días, donde de repente aumenta mucho la temperatura y vuelve a descender.

Estos puntos se han descubierto a lo largo de una zona de rift conocida como Ganiki Chasma. En nuestro planeta las zonas de rift son lugares donde la corteza se fractura debido al ascenso del magma desde zonas más profundas. Además, estos “puntos calientes” localizados con la VMC están cerca de dos edificios volcánicos (Venus tiene más de 1500 edificios volcánicos y coladas de lava catalogadas) de Ozza Mons y Maat Mons. Se calcula que estos puntos observados por la Venus Express llegan a los 830ºC, el doble de temperatura que la superficie de Venus.

Así cambia en el infrarrojo la zona de Ganiki Chasma durante los eventos detectados por la VMC. E. Shalygin et al (2015).

Así cambia en el infrarrojo la zona de Ganiki Chasma durante los eventos detectados por la VMC. E. Shalygin et al (2015).

Es posible que estos eventos puntuales y pasajeros observados por la Venus Express se correspondan con actividad volcánica en la actualidad, pero por supuesto se necesitaran nuevos datos y misiones que puedan complementar este particular descubrimiento.

¿A que ahora ves mejor las diferencias? Landsat/NASA.

Total, por unos rastrojos

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Querido lector, observa con detenimiento esta imagen.

Está centrada en nuestro Mediterráneo próximo. Destacan las islas de Ibiza y Formentera por el Este, y por el Oeste la silueta de las costas de la provincia de Alicante y Valencia, con sus puertos, y la estela de los sedimentos en un color azul turquesa moviéndose a merced del oleaje y las corrientes.

Mira con detenimiento esta imágen, ábrela. NASA/Landsat.

Mira con detenimiento esta imágen, ábrela. NASA/Landsat.

 

¿Ves algo raro? Quizás… ¿algo diferente?. Seguramente a esta escala te cueste algo verlo. Pero el pasado jueves día 15 de Mayo se inició en la localidad alicantina de Pego un incendio al descontrolarse una quema de rastrojos que ya ha quemado más de 1700 hectáreas y que en el momento de escribir estas líneas (16 de Mayo) ha vuelto a rebrotar en una de las zonas, complicando las tareas de extinción.

La imagen de arriba fue tomada ayer día 15 de Mayo por el satélite Landsat 8 y del que tenemos un pase cada 16 días. El Landsat 8 es capaz de tomar la misma imagen con distintas longitudes de onda, lo que nos permite estudiar como reflejan y absorben la luz nuestros océanos, desiertos, bosques e incluso ciudades. No solo la luz visible, también la infrarroja.

Usando una combinación adecuada de las diferentes longitudes de onda que es capaz de captar, incluso se puede estudiar la extensión de los incendios. Mira las imagenes de abajo.

¿A que ahora ves mejor las diferencias? Landsat/NASA.

¿A que ahora ves mejor las diferencias? Landsat/NASA.

¿A que ahora si ves la diferencia? A la izquierda tenemos la imagen con colores naturales, tal y como la veríamos nosotros si viajásemos a bordo del Landsat 8, pero a la derecha la imagen tiene unos colores peculiares.

Hemos creado la imagen aprovechando la capacidad que tiene el Landsat 8 de capturar los infrarrojos, ya que la vegetación sana, mientras que absorbe la luz de colores rojos y azul, refleja la verde y también los infrarrojos.

Por lo tanto, en nuestra imagen, la vegetación sana tiene un color verde, siendo de un verde claro los campos de cultivo, mientras que las zonas boscosas tienen un tono más oscuro. La superficie quemada, la cicatriz del incendio, tiene un tono marrón que destaca sobre todo lo que la rodea.

El municipio que aparece justo junto a la zona quemada es el de Pego, y un poco más hacia el Noreste tenemos la marjal de Pego, un humedal, también parque natural, que hay sobre una antigua albufera que se colmató de sedimentos.

Gracias a estas imágenes podemos estudiar la extensión de los incendios y como los bosques y otras zonas afectadas se recuperan con el paso del tiempo, pero también para concienciarnos sobre el daño que podemos hacer por una simple imprudencia. Tanto si quemáis unos rastrojos, como si vais al campo de merienda, tened mucho cuidado con el uso del fuego. Y si es posible, en este año tan seco, llevaos unos bocadillos, cualquier precaución es poca.

La portada de Principia

¡Ayúdanos a sacar Principia adelante!

Ya sabéis que a veces me pongo algo pedigüeño para intentar sacar adelante las buenas causas científicas. Y es que en los tiempos que corren, hasta la divulgación necesita de vuestra ayuda.

Para los que no conozcáis Principia todavía (muy mal), es un nuevo proyecto de divulgación, diferente, en el que llevamos varios meses trabajando y escribiendo para llevaros desde otro punto de vista, la ciencia, no solo con los textos, sino con ilustraciones hechas con gran mimo y esmero por profesionales, y con una edición impecable.

La portada de Principia

La portada de Principia

Y ahora queremos dar el salto al papel. Y sabemos y entendemos que es dificil, pero creemos que es un paso necesario.

No me digáis que es mala idea ahora que llega el buen tiempo. Imaginaos en una playita, en una piscina, relajados bajo este Sol abrasador… ¿Qué mejor que leer ciencia de buena calidad, cómodamente y sin que se os gaste la batería a mitad de vuestra lectura?

No me diréis que las ilustraciones no molan un montón...

No me diréis que las ilustraciones no molan un montón…

Y no es porque escriba yo, que también, sino porque hay un gran plantel de divulgadores que os va a hacer disfrutar de cada párrafo como nunca antes habíais disfrutado antes, colmando vuestro paladar científico de nuevos sabores y experiencias divulgativas.

Yo os hablaré del origen de los satélites de Marte.

Yo os hablaré del origen de los satélites de Marte.

Yo voy a hablaros en este número del origen de los satélites de Marte, Fobos y Deimos, dos lunas que nos han fascinado desde su descubrimiento, pero también de como podríamos intentar conocer de donde vienen…

Así que espero que contribuyáis, porque al final del crowdfunding pasaré lista… ah, y os diré más, ¿Cuántas revistas conocéis que lleven en su interior varias páginas dedicadas a la geología? Pocas…

Si pulsáis sobre el siguiente banner, os llevará a la página donde estamos intentando hacer realidad este proyecto… ¡Gracias por vuestra ayuda!

¡Ayúdanos! Tienes hasta el 16 de Junio :)

¡Ayúdanos! Tienes hasta el 16 de Junio :)

El Calbuco, fotografiado el día 24 de Abril de 2015 por el satélite Terra. NASA.

La erupción del Calbuco desde el Espacio

Uno de los fenómenos que mejor podemos documentar desde los satélites son las erupciones volcánicas, ya que desde la emisión de calor de las lavas, y que puede ser captada por los sensores infrarrojos, a la dispersión de las cenizas a lo largo de centenares de kilómetros, son un objetivo fácil y a menudo muy espectacular. De hecho, a menudo hablamos aquí de las erupciones que ocurren y que son pilladas por los satélites.

El Calbuco es un estratovolcán muy explosivo que está localizado en la región de Los Lagos, en Chile, y que no había entrado en erupción en los últimos 40 años. El pasado 22 de Abril sufrió una erupción, puntuada por dos pulsos eruptivos más los días 23 y 30 de Abril, expulsando una gran cantidad de cenizas a la atmósfera (llegando a los 10 kilómetros de altura) y teniendo las autoridades que evacuar a miles de personas. La cantidad de cenizas fue tan grande que en algunas zonas las cenizas depositadas llegaron a alcanzar más de un metro sobre el suelo.

El Calbuco, fotografiado el día 24 de Abril de 2015 por el satélite Terra. NASA.

El Calbuco, fotografiado el día 24 de Abril de 2015 por el satélite Terra. NASA.

Si hemos tardado en hacer un poco esta entrada es porque decidimos que era mejor esperar a que llegaran todas (o casi todas las imágenes) para que de un vistazo pudieseis verlas todas. Y de hecho tenemos muy buenas imágenes, gracias tanto al Landsat, como al EO-1, y por supuesto, a los satélites Terra y Aqua.

Dos imágenes, a la izquierda, tomada por el Terra, y a la derecha, la del Aqua, tomadas el pasado día 23 de Abril tomadas con 3 horas de diferencia. Se aprecia perfectamente la extensión de la columna de cenizas, que llego a tener una extensión máxima cercana a los 1000 kilómetros.  NASA.

Dos imágenes, a la izquierda, tomada por el Terra, y a la derecha, la del Aqua, tomadas el pasado día 23 de Abril tomadas con 3 horas de diferencia. Se aprecia perfectamente la extensión de la columna de cenizas, que llego a tener una extensión máxima cercana a los 1000 kilómetros. NASA.

Pero con las cenizas depositadas no acaba realmente el problema, sino que el regimen de vientos puede volver a removilizarla, complicando la situación. Si además lloviese, las cenizas todavía podrían ser un peligro mayor, creando coladas de agua y cenizas, que debido a su viscosidad son capaces de arrasar lo que encuentren a su paso.

Abajo a la izquierda, el volcán Calbuco se puede ver emitiendo una pequeña columna de cenizas, y arriba se puede ver como el viento mueve la ceniza ya depositada sobre las montañas cercanas el día 25 de Abril. NASA.

Abajo a la izquierda, el volcán Calbuco se puede ver emitiendo una pequeña columna de cenizas, y arriba se puede ver como el viento mueve la ceniza ya depositada sobre las montañas cercanas el día 25 de Abril. NASA.

El pasado 3 de Mayo, la ceniza removilizada por el viento cubre la provincia del Neuquén, en Argentina, llegando a cubrir hasta su capital. NASA.

El pasado 3 de Mayo, la ceniza removilizada por el viento cubre la provincia del Neuquén, en Argentina, llegando a cubrir hasta su capital. NASA.

Hasta desde la Estación Espacial Internacional se fijaron en la columna de cenizas y en su extensión, captando esta foto el pasado día 25 de Abril:

La ceniza que hay en la atmósfera se aprecia perfectamente en esta imagen tomada desde la ISS el pasado día 25 de abril, destacando como una nube de color grisáceo. NASA.

La ceniza que hay en la atmósfera se aprecia perfectamente en esta imagen tomada desde la ISS el pasado día 25 de abril, destacando como una nube de color grisáceo. NASA.

Pero sin duda, algunas de las mejores imágenes públicas disponibles las ha tomado el satélite Landsat 8 y nos permite no solo observar el proceso eruptivo, sino que también podemos ver el antes y el después, denotando zonas en las que ha caído la ceniza.

Imagen tomada por el Landsat 8 de la zona de Chile donde se encuentra Calbuco el pasado 11 de Abril de 2015. NASA.

Imagen tomada por el Landsat 8 de la zona de Chile donde se encuentra Calbuco el pasado 11 de Abril de 2015. NASA.

Imagen tomada por el Landsat 8 de la zona de Chile donde se encuentra Calbuco el pasado 27 de Abril de 2015, ya tras la erupción. NASA.

Imagen tomada por el Landsat 8 de la zona de Chile donde se encuentra Calbuco el pasado 27 de Abril de 2015, ya tras la erupción. NASA.

Pero centrémonos en los detalles de las imágenes (aunque os recomendamos que pulséis sobre todas ellas y las veáis a tamaño completo para apreciar mejor los efectos). Lo primero que destaca es la propia columna de cenizas que se eleva con dirección Suroeste sobre el Calbuco. Los valles están cubiertos por ceniza en suspensión, haciendo casi imposible ver que hay debajo. De hecho el lago todos los Santos prácticamente no se ve. Sobre el volcán Osorno se puede ver el cambio de color a gris de sus laderas, e incluso como parte de la nieve ha sido también teñida por la ceniza.

Un recorte de las imagenes anteriores antes y después. NASA.

Un recorte de las imagenes anteriores antes y después. NASA.

En el centro del siguiente recorte se observa el cerro Tronador, un volcán que no ha tenido actividad durante el Holoceno (los últimos 11700 años), y parece que las últimas erupciones ocurrieron hace 300000 años, por lo que se considera como extinto. Tiene una altura de 3470 metros y alberga ocho glaciares. Sobre la nieve se puede observar perfectamente la ceniza, que le da un color grisáceo.

Antes y después en el cerro Tronador: NASA.

Antes y después en el cerro Tronador: NASA.

Y para concluir, una imagen tomada por el satélite EO-1 el pasado día 25, donde se aprecia la columna de cenizas y al Norte el volcán Osorno:

Imagen del Cabulco tomada por el EO-1 el día 25 de Abril. NASA.

Imagen del Cabulco tomada por el EO-1 el día 25 de Abril. NASA.

Como habéis podido comprobar de nuevo, los satélites nos ofrecen una perspectiva de los procesos eruptivos y de sus consecuencias, ayudándonos a predecir hacia donde se moverá la ceniza y que zonas han quedado más cubiertas de esta, además de enseñarnos la belleza de los volcanes y de nuestro planeta.

 

Curso sobre catástrofes naturales y eventos de extinción del ICOG

Curso sobre catástrofes naturales y eventos de extinción del ICOG

Del 15 de Mayo al 30 de Junio el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos de España organiza un curso online sobre catástrofes naturales y eventos de extinción y su relación con las ciencias geológicas con una duración de 100 horas.

Los eventos de extinción en nuestro planeta suelen ir precedidos de eventos geológicos que quedan marcados en el registro geológico y cuyo conocimiento es fundamental para comprender la evolución de la vida en nuestro planeta y como esta se ha recuperado tras estos momentos tan críticos.

También es importante conocer cuáles son las causas responsables y que podemos hacer por evitarlas o mitigar sus efectos, como el cambio climático o el impacto de un asteroide sobre nuestro planeta.

Tanto si sois docentes, profesionales de la geología o periodistas científicos, este curso puede ayudaros a entender y comunicar mejor estos momentos clave en la historia de la Tierra.

Si queréis más información o apuntaros al curso, podéis hacerlo pulsando sobre su cartel:

Curso sobre catástrofes naturales y eventos de extinción del ICOG

Curso sobre catástrofes naturales y eventos de extinción del ICOG