Representación en 3D de Ahuna Mons, tal y como se vería "de lado". NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

Confirmado el criovulcanismo en Ceres

Si habéis estado atentos al blog en el último año, os habréis dado cuenta que conforme nos van llegando datos de la sonda Dawn, Ceres va resultando ser un cuerpo realmente fascinante y diferente de la imagen que tenemos de los asteroides del cinturón principal que hay entre Marte y Júpiter.

Además de las manchas blancas de las que hemos hablado en más de una ocasión y que saltean su superficie, una de las sorpresas con las que los científicos se encontraron al estudiar las imágenes de Ceres en detalle fue la existencia de una montaña conocida como Ahuna Mons, una montaña aislada de unos 4000 metros de altura y cuya forma era desconcertante.

Ahuna Mons es la "montaña" que hay junto a un cráter en el centro de la imagen. NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA/PSI.

Ahuna Mons es la “montaña” que hay junto a un cráter en el centro de la imagen. NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA/PSI.

Por los datos que tenemos hasta ahora, lo más probable es que Ceres tenga un manto formado por hielo principalmente, que en las condiciones adecuadas, puede dar lugar a una geodinámica interna que modifique la superficie del planeta enano, al igual que ocurre en nuestro planeta, pero con otra composición muy diferente.

Representación en 3D de Ahuna Mons, tal y como se vería "de lado". NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

Representación en 3D de Ahuna Mons, tal y como se vería “de lado”. NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

Encontrar fenómenos geológicos activos, o que lo hayan estado en un pasado muy reciente, es uno de los retos de la geología planetaria moderna, ya que nos ayuda a comprender mejor la historia y evolución de los distintos cuerpos de nuestro Sistema Solar y nos ayuda a buscar ambientes que podrían haber habido condiciones más favorables para el origen y desarrollo de la vida.

Tanto si nos encontramos en cuerpos rocosos, como si nos encontramos en cuerpos formados por hielo, la existencia de fenómenos volcánicos requiere de una fuente de energía interna que sea capaz de calentar y hacer móviles los materiales.

Mientras que en nuestro planeta, por ejemplo, los fenómenos volcánicos van asociados a roca fundida, en los cuerpos del Sistema Solar Exterior donde su composición externa está formada principalmente por hielos, el vulcanismo se denomina criovulcanismo, puesto lo que se expulsa en estos volcanes son compuestos volátiles, como puede ser agua o el amoniaco, por ejemplo. De estos fenómenos conocemos que ocurren en Encélado o incluso en Titán en la actualidad.

Encélado emite una gran cantidad de volátiles al espacio a través de sus sistemas de fracturas. NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute.

Encélado emite una gran cantidad de volátiles al espacio a través de sus sistemas de fracturas. NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute.

Explicar la existencia de esa montaña en la superficie de Ceres ha sido una tarea complicada, puesto que no es una montaña que haya quedado aislada por procesos erosivos, ni tampoco parece, por lo que se observa en la superficie, que haya sido formada por procesos geológicos compresivos.

Así que los científicos han llegado a la conclusión de que ante lo que realmente estamos es ante un domo criovolcánico, es decir, a la formación de una montaña a través de la salida de una criolava viscosa (cuando hablamos de criolava, nos referimos a hielo en estado viscoso y cuya composición puede ser variable, dependiendo de su origen), que conforme iba saliendo, iba enfriándose y acumulándose en la superficie, en un fenómeno parecido al que ocurre en los volcanes cuyas lavas tienen una composición muy ácida y por lo tanto una lava muy viscosa, como en la imagen que tenemos más arriba del Saint Helens.

Un domo de lava crece en el Monte Saint Helens, en Estados Unidos, en el año 1984. USGS.

Un domo de lava crece en el Monte Saint Helens, en Estados Unidos, en el año 1984. USGS.

Pero esto no es todo. Como hemos dicho más arriba, una de las cuestiones más importantes de la geología planetaria es el cuando, para poder ayudarnos a saber si todavía podría tener actividad el cuerpo, o si lo ha estado recientemente e intentar descifrar así detalles sobre su estructura interna, su estado y su composición. El análisis de la distribución del número y tamaño de cráteres (que es como normalmente medimos las edades en geología planetaria, ya que no podemos usar métodos directos ni absolutos) arroja una edad aproximada de 210 millones de años, una cifra muy reciente en el pasado geológico.

Ahuna no es el único lugar de Ceres que parece mostrar signos de criovulcanismo, y estamos seguros que a lo largo del año que le queda a la misión Dawn, junto con la gran cantidad de datos que se han obtenido ya, seguiremos teniendo durante mucho tiempo noticias de este fascinante mundo.

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