En esta imagen podemos apreciar el cráter Ernutet, de unos 52 kilómetros de diámetro.. Las zonas de color rojo son donde se han descubierto las mayores concentraciones de compuestos orgáncos. NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

Descubiertos compuestos orgánicos en la superficie de Ceres

La sonda Dawn ha encontrado en Ceres, el cuerpo más grande del cinturón de asteroides y también el único planeta enano que se encuentra en esta zona, evidencias importantes de la existencia de compuestos orgánicos en el interior y en los alrededores del cráter Ernutet.

En esta imagen podemos apreciar el cráter Ernutet, de unos 52 kilómetros de diámetro.. Las zonas de color rojo son donde se han descubierto las mayores concentraciones de compuestos orgáncos. NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

En esta imagen podemos apreciar el cráter Ernutet, de unos 52 kilómetros de diámetro.. Las zonas de color rojo son donde se han descubierto las mayores concentraciones de compuestos orgáncos. NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

Este descubrimiento es de gran relevancia para la astrobiología puesto que los compuestos orgánicos, aunque no son los únicos elementos necesarios para que aparezca la vida, si son necesarios, al menos para la vida tal y como la conocemos en nuestro planeta.

Ceres no es el único cuerpo del Sistema Solar en el que se han descubierto compuestos orgánicos, pero si se añade a una larga lista, desde los cráteres en sombra perpetua hasta Titán. También se han encontrado en meteoritos primitivos caídos a nuestro planeta e incluso en cometas activos, como el recientemente visitado por la misión Rosetta, el 67P/Churyumov-Gerasimenko.

Pero la importancia de este descubrimiento no solo radica en la detección directa de los compuestos orgánicos, sino en que estos podrían haber sido formados en Ceres y no transportados a través de los impactos de cometas y asteroides, ya que las arcillas y carbonatos detectados anteriormente en la superficie del planeta enano apuntan a la existencia de reacciones químicas en presencia de agua y una fuente de calor.

De hecho, en esta zona parece haber una mezcla entre los compuestos orgánicos detectados, carbonatos y los filosilicatos ricos en amoniaco, lo que hace pensar que efectivamente podrían tener un origen interno, seguramente gracias a procesos hidrotermales ocurridos en el interior, aunque todavía falta por encontrar un mecanismo viable que fuese capaz de transportar estos compuestos orgánicos a la superficie.

Sin duda, este descubrimiento pone en el punto de mira de la astrobiología a Ceres, ya que en algún momento de su historia pudo albergar un océano por debajo de su superficie, y quizás unas condiciones adecuadas para el desarrollo de la vida.

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