En esta imagen se pueden apreciar las esférulas (en el interior del círculo rojo) sobre las capas de iddingsita. NASA.

¿Hubo vida en Marte? El meteorito Y000593 reabre el debate.

Un equipo de científicos del Johnson Space Center de la NASA y del JPL han encontrado pruebas del movimiento de agua a través del interior de un meteorito que proviene de Marte.

Actualmente, la única manera que tenemos de poder estudiar muestras de otros cuerpos del Sistema Solar es a través de los meteoritos que han caído en nuestro planeta y que fueron arrancados de la superficie de esos cuerpos en impactos lo suficientemente energéticos como para lanzar al espacio y escapar de la gravedad del cuerpo en cuestión. Las misiones que van por la superficie del planeta también pueden estudiar detalles sobre la composición de las rocas que encuentran en su camino, pero no pueden, por ejemplo, hacer estudios a nivel microscópico como podemos hacer en la Tierra.

En este nuevo estudio, los científicos estudiaron las microestructuras observadas en el interior de un meteorito proveniente de Marte conocido como Y000593 (Yamato 000593, y debe su nombre a que fue encontrado en el glaciar Yamato) y que fue descubierto en el año 2000. Este meteorito forma parte de una colada de lava que se formó en Marte hace 1300 millones de años, pero hace unos 12 millones de años, el impacto de un meteorito lo arrancó de la superficie, aterrizando sobre la Antártida hace unos 50000 años.

En esta imagen de microscopía electrónica se observan los microtúneles. NASA.

En esta imagen de microscopía electrónica se observan los microtúneles. NASA.

Se han encontrado dos tipos de morfologías: En primer lugar, unos microtúneles que aparecen asociados a minerales del grupo de las arcillas, con formas curvadas y onduladas que son consistentes con las texturas de bio-alteración que se pueden observar en vidrios basálticos terrestres. La segunda morfología son esferulas de tamaños entre los nanómetros y los micrómetros que están entre capas de la roca y que son diferentes de los carbonatos y de la capa de silicatos subyacentes. Estas esferas están enriquecidas en carbono al compararlos con las capas de iddingista (La iddingsita es producto de la alteración del olivino y que está formado por minerales del grupo de las arcillas y óxidos de hierro) que hay a su alrededor. La iddingsita se encuentra en meteoritos de Marte que han sufrido procesos de alteración por la presencia de agua.

En esta imagen se pueden apreciar las esférulas (en el interior del círculo rojo) sobre las capas de iddingsita. NASA.

En esta imagen se pueden apreciar las esférulas (en el interior del círculo rojo) sobre las capas de iddingsita. NASA.

Obviamente, no se puede excluir el origen abiótico de estas estructuras ricas  en carbono, pero las similitudes en la textura y en la composición con muestras terrestres que han sido interpretadas como de origen biológico, hacen pensar como posibilidad que las observadas en el meteorito podrían también haber sido formadas por procesos biológicos.

Este caso recuerda mucho al del meteorito ALH84001, que saltó a las principales portadas en 1996, cuando un artículo publicado en la revista Science afirmaba que unas microestructuras con formas alargadas podrían ser de origen biológico.

Imagen del ALH84001 donde se observa una de las estructuras alargadas que fueron consideradas como de origen biológico en el artículo publicado en 1996. NASA.

Imagen del ALH84001 donde se observa una de las estructuras alargadas que fueron consideradas como de origen biológico en el artículo publicado en 1996. NASA.

De nuevo, el debate sobre la vida en Marte está servido. Si queréis leer el artículo original  publicado en la revista Astrobiology, tenéis en este enlace el PDF.

¿Cuál es la edad de la primera corteza de Marte?

Desde la Tierra, tenemos poca (o mejor dicho, ninguna) posibilidad de poder datar de una manera absoluta (es decir, con número) desde la distancia las rocas de otros planetas, de las que, con suerte y si las observaciones son buenas, podemos establecer una escala relativa (que procesos ocurrieron antes y cuales después, pero sin fecha). Afortunadamente, los impactos de meteoritos y asteroides sobre las superficies planetarias lanzan material al espacio que puede caer en la Tierra como un meteorito al que con un poco de suerte podemos establecerle el parentesco. Así tenemos una fuente de datos que muchas veces nos ayuda a poner un poco de números a algunos eventos importantes que han ocurrido en la formación y evolución de nuestro Sistema Solar.

En 2012 se encontró un meteorito en el desierto del Sahara, conocido como NWA 7533 (NWA es el acrónimo de North West Africa) de unos 84 gramos de peso y cuya clasificación cae en el del grupo de las acondritas, meteoritos rocosos con una composición similar a los basaltos o rocas plutónicas terrestres. A nivel interno, es lo que llamamos una brecha polimictica, una roca compuesta por los trozos de las rocas y suelo arrancadas durante el impacto de un meteorito sobre la superficie del planeta, con signos de metamorfismo de choque y que también puede incluir gotas de material fundido por el enorme calor despedido por el impacto.

En Marte, se ha podido establecer un criterio de edad relativo, e incluso tiene dos tablas distintas del tiempo geológico. Pero a modo de resumen, si observamos su superficie, observaremos que el número de cráteres es mucho más alto en las tierras elevadas del hemisferio Sur que en el hemisferio Norte, que parece haber sufrido procesos de rejuvenecimiento más recientes. Por lo tanto, podríamos asumir que la corteza de Marte más antigua sería la que aflora en esta zona del hemisferio Sur.

Pues bien, un equipo de investigadores americanos y europeos han conseguido datar el meteorito gracias a los circones que contiene y arroja una cifra de 4428 ± 25 millones de años, lo que nos quiere decir que la corteza del planeta se formó en los primeros 100 millones de historia del planeta, parecido a los datos de edad que tenemos tanto de la Luna como de nuestro planeta.

Un granito de la Sierra de Gredos donde se aprecian cristales gigantes de feldespato potásico alineados.

¿Granitos en Marte?

El granito es una roca ígnea y plutónica (es decir, que cristaliza lentamente bajo la superficie de la Tierra) que contiene como minerales principales cuarzo, feldespato potásico y plagioclasas. El magma que da lugar a los granitos ha sufrido procesos de diferenciación magmática: Conforme los magmas se van enfriando, van cristalizando distintos minerales al mismo tiempo que este proceso cambia la composición química, puesto que los cristales van reteniendo los distintos elementos del magma que requieren para su formación. También pueden provocarse procesos de diferenciación mediante la asimilación de las rocas por las que va ascendiendo o por la mezcla de distintos magmas.

Un granito de la Sierra de Gredos donde se aprecian cristales gigantes de feldespato potásico alineados.

Un granito de la Sierra de Gredos donde se aprecian cristales gigantes de feldespato potásico alineados.

En la Tierra este tipo de rocas suele aparecer en lugares dónde la tectónica de placas favorece los procesos de evolución magmática, y de momento, en Marte, no se ha podido identificar claramente ningún indicio de una pretérita tectónica de placas, pero quizás una actividad interna   en el planeta más prolongada de lo que se pensaba, podría haber dado lugar a estos magmas que formarían los granitos.

Nili Patera desde la Mars Express.

Nili Patera desde la Mars Express.

Pues bien, un equipo de investigadores de distintas universidades americanas, ha descubierto la firma espectroscópica del feldespato potásico en Noachis Terra y en Nili Patera gracias al espectrómetro CRISM que viaja a bordo de la Mars Reconaissance Orbiter, mientras que minerales típicos de rocas basálticas, la más común en Marte, no se encontraron en estas zonas.

Mientras, otro equipo de  investigadores afirma que estas rocas podrían ser en realidad anortosita, otra roca ígnea cuya mineralogia principal (90-100%) es la plagioclasa (otro tipo de feldespato), y que se formaria por el enfriamiento del magma donde los cristales más densos se hunden, mientras que los más ligeros, como los feldespatos, acaban flotando sobre ese magma.

En ambos casos la historia de Marte sería más complicada e interesante de lo que nos esperábamos y con una evolución compleja y temporalmente dilatada.

¿Que cubriría el agua si la pusiésemos a cero metros?. En esta imagen se ve la superficie de Marte y que puntos quedarían por debajo de 0 metros si cubriésemos de agua su superficie.

¿Dónde está el “nivel del mar” en Marte?

Este fin de semana Demócrito de Abdera (@DemocritoII) me lanzó la siguiente pregunta por Twitter:

Como no me cabía la respuesta en 160 caracteres, decidí que la mejor manera de poder contestársela era a través del blog, porque es un tema muy interesante y del que no hay mucha información. Muchas veces escuchamos las alturas en Marte sin preguntarnos, ¿Respecto a qué?. Esta es la respuesta:

Modelo digital de elevaciones derivado de los datos del instrumento MOLA, que viajaba abordo de la Mars Global Surveyor.

Modelo digital de elevaciones derivado de los datos del instrumento MOLA, que viajaba abordo de la Mars Global Surveyor. Observese que Marte, a pesar de ser más pequeño que la Tierra, tiene una diferencia de elevación entre el punto más alto y más bajo del planeta mucho más grande que en la Tierra.

Cuando tenemos que orientarnos en un planeta, hacer cartografía o simplemente colocar las fotos en su sitio, necesitamos tener un sistema de referencia que nos permita poder hacerlo. Para ello hemos creado los datums, que son los sistemas de coordenadas que construimos a partir de una superficie (que en el caso de la Tierra suele ser el nivel del mar) para poder orientarnos correctamente y proyectar los datos en los mapas. Los datums horizontales nos permiten medir la latitud y la longitud, mientras que los verticales son los que nos permiten medir la elevación con respecto a la superficie de referencia. Los datums necesitan de un un elipsoide de referencia, es decir, de un modelo de la forma del planeta que el caso de Marte, es un elipsoide  triaxial.

La forma de definir el nivel “cero” de Marte se definió, curiosamente, con respecto a la presión atmosférica. Es decir, el nivel de cero metros está colocado a la altura a la que se alcanza una presión de 6.105 milibares, en la cual el agua se encuentra en su punto triple y puede aparecer en cualquiera de sus fases (solida, liquida y gaseosa) siempre que por supuesto se den otros factores. Por debajo de esta presión (a mayor altitud), el agua líquida no es estable. El “nivel cero” de Marte se estableció en los 70, cuando la misión Mariner 9, la primera nave en orbitar un planeta que no fuese la Tierra, comenzó a tomar datos rutinariamente, puesto que se necesitaba un sistema de referencia para poder usar los datos.

¿Que cubriría el agua si la pusiésemos a cero metros?. En esta imagen se ve la superficie de Marte y que puntos quedarían por debajo de 0 metros si cubriésemos de agua su superficie.

¿Que cubriría el agua si la pusiésemos a cero metros?. En esta imagen se ve la superficie de Marte y que puntos quedarían por debajo de 0 metros si cubriésemos de agua su superficie.

La tormenta del Sol 1742 de la Viking 1. NASA/JPL/Nahúm Méndez Chazarra.

Reprocesando los clásicos: La tormenta de polvo del Sol 1742 de la Viking 1

La tormenta del Sol 1742 de la Viking 1. NASA/JPL/Nahúm Méndez Chazarra.

La tormenta del Sol 1742 de la Viking 1. NASA/JPL/Nahúm Méndez Chazarra.

La Viking 1 fue la primera nave que aterrizó sobre Marte con éxito y la más longeva hasta que en el año 2010 fue adelantada por el Opportunity. En sus seis años de funcionamiento, desde Julio de 1976 hasta Noviembre de 1982, realizó numerosos experimentos, tanto la toma de datos meteorológicos, como los famosos análisis del suelo marciano. En Junio de 1981, cinco años después de su aterrizaje, pudo presenciar una tormenta de polvo que llego a provocar una gran opacidad en la atmósfera. Esta tormenta de polvo consiguió mover clastos de 4-5 milímetros, lo que indica velocidades de arrastre del viento de entre 2.2 y 4 m/s. en las zonas cercanas al suelo.

La imagen ha sido reprocesada una a una intentando respetar al máximo los colores originales de la imagen que creaba la Viking-1 con sus filtros. Solo se ha mejorado un poco el contraste global e intentado “enfocar” un poco la ampliación de esta.