Volcanes y medios de comunicación

Es la segunda vez que hablo de la crisis volcánica de El Hierro en el blog, pero si hay algo que todavía me asusta más que el oscurantismo científico, es que la prensa afirme auténticas barbaridades sin ningún tipo de clemencia.

Anoche, sentado, para no caerme “de culo”, leí el siguiente titular “Sigue creciendo la mancha de lava de El Hierro” en el diario Información. Este dato no tendría mayor importancia si además la noticia no se incluyese dentro de la categoría “sismografía” en vez de “vulcanología” y claro, si pasamos por alto que la lava no flota sobre el mar ni tampoco mancha.

Pero la verdadera traca me la he encontrado hace un rato en los periódicos de tirada nacional, como “El Mundo”, donde se afirma que en la superficie del mar ha aparecido “magma” (un error conceptual ya que si sale a la superficie es lava y no magma), y continuando, para rematar, habla de flujos piroclásticos para referirse a la erupción, confundiendo las explosiones posibles formadas por los gases acumulados derivados del agua hirviendo a las nubes piroclásticas, que son nubes de gases y solidos a alta temperatura y a gran velocidad, y que no suelen producirse en este tipo de vulcanismo.

Por si fuese poco, en Público titula  “Aparecen en la superficie de El Hierro gases y magma” y dice en el interior “La aparición en la superficie del mar de una mezcla de gases y magma, conocida como flujo piroclástico”. Repetimos el flujo piroclástico, para asustar a la gente.

El País llegó a decir esta tarde en su portada “Un barco halla magma humeante a dos kilómetros de El Hierro” en su portada. Volvemos a lo mismo, otro error más. ¿Magma humeante sobre la superficie del mar?. Es difícil…

Y así podría seguir infinitamente…

Señores de la prensa, ¿les costaría tanto revisar las noticias científicas antes de publicar auténticos disparates que solo consiguen espantar a la gente y asustarla aún más?. No cuesta tanto aceptar una revisión por parte de personas que entienden de ciencia para evitar el pánico y el ridículo.

Ciencia, opinión pública, y crisis volcánicas

Que hay una crisis de origen volcánico en la isla de “El Hierro” ya no es un secreto para nadie: Los medios de comunicación se pusieron en marcha incluso antes que cualquier organismo oficial en hablar de esta posibilidad.

Aunque todo esto se remonta al mes de Julio, es en los últimos días cuando el incremento de la actividad sísmica y los informes cruzados de erupciones, mortandad de peces y cambios en el semáforo volcánico ha disparado alertas y rumores de todo tipo.

Cuando estoy enfermo y voy al médico a que me diagnostique y me proponga una curación, lo que deseo en todo momento es estar completamente informado de mi pronóstico y evolución. Al igual que a mí me pasa con mi cuerpo, estoy seguro que a muchos nos haya sorprendido la lenta velocidad y escasa cantidad de datos que nos ofrece el Instituto Geográfico Nacional con respecto a la prensa, que va siempre por delante, creando confusión y miedo.

¿La excusa? Que hay una crisis volcánica y no se pueden dar todos los datos. Yo, sinceramente, si fuese al médico y me dijese que no puede tener todos los datos, lejos de tranquilizarme, me alarmaría mucho más.

Si el IGN de verdad quiere ser el único interlocutor y portavoz de la crisis, debería de ponerse a dar la información conforme esté ocurriendo al minuto, y no esperar horas. Ya sé que no es una situación fácil y que no se pueden permitir el hacer conjeturas ni adivinaciones, pero un poco más de información no nos vendría mal tanto a científicos, como curiosos, como habitantes. El oscurantismo y la desinformación solo traen miedo, rumores y poco más. Espero que pronto nuestras autoridades aprendan que con la información se pueden tomar mejores decisiones y que los riesgos naturales lejos de ser un asunto de estado, son un asunto de todos, y que cuatro ojos ven más que dos, y así sucesivamente.

Vulcanismo reciente en Venus

 

Aunque la superficie de Venus  está cubierta de volcanes y grandes coladas de lava, aun nos quedaban muchas dudas sobre la edad de la ocurrencia de fenómenos volcánicos, y si seguía teniendo actividad geológica como la Tierra.

Un equipo de científicos, usando los datos de microondas obtenidos con la sonda Magellan en la década de los 90, han podido comparar el flujo térmico relativo y absoluto de la superficie de Venus, descubriendo que algunas coladas de lava que se encuentran sobre Bereghinia Planitia parecen estar más calientes (85ºC) que las zonas colindantes.

Esto quiere decir que si se observan anomalías térmicas muy grandes en cosas que parezcan ser coladas de lava, podría ser un indicativo de un pasado bastante  reciente, ya que la lava se enfría, pero no inmediatamente.

La colada de lava debía de tener al menos 15 años cuando la fotografió la Magellan, ya que la Pioneer Venus ya la había observado en 1978, por lo que el rango de edad de esta sería del orden de entre 15 y 100 años.

El estudio ha sido publicado en la Geophysical Research Letters.

Nuevo estudio sobre el origen de las lavas carbonatadas

Un equipo de científicos han estudiado uno de los volcanes más inusuales del mundo, el Ol Doniyo Lengai de Tanzania, para intentar descubrir el porqué de sus lavas únicas basadas en el carbono. Los nuevos análisis geoquímicos muestran que hay un extremadamente pequeño grado de fusión parcial en los minerales del manto superior y que esta es la fuente de estas raras lavas derivadas del carbono.

Aunque a lo largo de la historia geológica encontramos otros momentos en los que aparecen lavas basadas en el carbono, y que reciben el nombre de carbonatitas, el Ol Doinyo Lengai, que se encuentra en el Rift Africano al Norte de Tanzania es el único lugar en el que fluyen en la actualidad. Esta lava es muy inusual, ya que apenas contiene silicio y más del 50% de la composición son minerales carbonatados. Las lavas normales contienen grandes cantidades de Silicio, que incrementa el punto de fusión de estas a más de 900º, mientras que las carbonatadas fluyen como líquido a aproximadamente 540ºC.

La composición química e isotópica de los gases revela que el CO2 sale directamente del manto superior que hay justo debajo del Rift. Los gases del manto han permitido inferir la cantidad de carbono que hay en el manto superior (alrededor de 300 partes por millón)  que permite formar las carbonatitas y que a su vez es la misma concentración medida en las dorsales oceánicas.

El grupo de científicos que han realizado el estudio proceden de la Universidad de Nuevo Mexico, del Centre de Recherches Petrographiques et Geochimiques en Nancy (Francia) y de la Scripps Institution of Oceanography de la Universidad de California. El artículo será publicado mañana día 7 de Mayo en la revista Nature.