Estructura interna de Ganímedes obtenida a través de las observaciones realizadas por el Hubble y la sonda Galileo. NASA, ESA, and A. Feild (STScI)

Ganímedes tendría un océano salado bajo su superficie

Si ayer fue el turno de los geiseres de Encélado, hoy unas observaciones de Ganímedes, el satélite más grande de Júpiter y del Sistema Solar, ponen de manifiesto la existencia de un océano “salado” entre la corteza de hielo y el manto, también de hielo, del satélite.

Estructura interna de Ganímedes obtenida a través de las observaciones realizadas por el Hubble y la sonda Galileo. NASA, ESA, and A. Feild (STScI)

Estructura interna de Ganímedes obtenida a través de las observaciones realizadas por el Hubble y la sonda Galileo. NASA, ESA, and A. Feild (STScI)

Desde los años 70 se sospechaba que podría tener un océano gracias al desarrollo de diferentes modelos del interior del satélite. Pero no ha sido hasta ahora, cuando gracias a la resolución del Hubble se ha podido confirmar esta posibilidad gracias a la resolución de este, que es capaz de estudiar con una capacidad sin precedentes en longitudes de onda como el ultravioleta, y que desde la Tierra serían más dificiles de captar debido a la absorción de la atmósfera.

Como varían las bandas de auroras sin océano, y con océano, a la derecha.  NASA, ESA, and A. Feild (STScI).

Como varían las bandas de auroras sin océano, y con océano, a la derecha. NASA, ESA, and A. Feild (STScI).

Para llegar a esta conclusión, se ha tenido que estudiar como las bandas de auroras oscilan sobre Ganímedes. Puesto que Ganímedes tiene un nucleo de hierro, posee también un campo magnético, aunque se encuentra “embebido” dentro del campo magnético de Júpiter, por lo que las variaciones en el campo magnético de Júpiter provocarían variaciones en como y donde aparecen estas auroras. Si no existiese este océano salado, las variaciones serían mucho más grandes, alrededor de unos 6º, pero puesto que existe este, el océano es capaz de bloquear parte de esas variaciones, haciendo que estas bandas varien su inclinación en unos 2º.

Los cinturones de aurora de Ganímedes, vistos con el Telescopio Espacial Hubble. NASA/ESA.

Los cinturones de aurora de Ganímedes, vistos con el Telescopio Espacial Hubble. NASA/ESA.

El Hubble, que cumpre 25 años este año, es una de las misiones más exitosas de toda la historia de la exploración espacial. No únicamente por sus resultados científicos, prácticamente insuperables, sino por la cantidad de público que ha conseguido apasionar durante todos estos años.

Esta simulación muestra como el campo magnético de Júpiter llega más allá de Ganímedes, alterando el de este último. NASA/ESA.

Esta simulación muestra como el campo magnético de Júpiter llega más allá de Ganímedes, alterando el de este último. NASA/ESA.

Este estudio no es solo de una vital importancia para el conocimiento de nuestro Sistema Solar, en el que cada vez más parece que el paradigma de un lugar seco, carente de agua líquida, va desapareciendo, sino para el estudio en el futuro de planetas y satélites extrasolares, donde la validación de los modelos matemáticos es fundamental para conocerlos de una manera precisa. Además, abre otra via a la existencia de cuerpos con condiciones aptas para la vida tal y como la conocemos, aunque todavía tardaremos muchos años en saber con mayor certeza como es y que esconde el océano de Ganímedes.

Comments

  1. Enhorabuena por el post, me parece sorprendente que se haya detectado por la oscilación de las auroras en Ganímedes.

  2. Muy buen post! Además, menudo año nos espera… con la Dawn y la New Horizons…
    Felicidades por el blog!

    1. Author

      Muchas gracias Juan! Me alegro que te guste el blog 🙂
      Desde luego este año va a ser realmente emocionante… ¡para no parpadear!

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