Torrevieja, fotografiada desde la Estación Espacial Internacional el pasado día 20 de Junio de 2015. NASA.

Es Torrevieja un espejo…

Decía aquella popular habanera del maestro Ricardo Lafuente que “Es Torrevieja un espejo donde Cuba se mira”. Y es bien posible que cuando fue compuesta, allá por la década de los cincuenta, Torrevieja fuese más parecido a una especie de rincón tranquilo, sin prisas ni atascos, con sus playas mediterráneas de aguas claras.

Quizás fueron esas bondades las que abocaron a Torrevieja a convertirse en el espejo de la transformación que ha sufrido la costa española en los últimos cuarenta años: De pueblos costeros de pescadores y agricultores a verdaderas ciudades de vacaciones, que también han crecido con, sobre todo desde finales de los 80, con el fenómeno de la inmigración de carácter residencial y que ha convertido a la ciudad en un crisol de culturas.

Y os preguntaréis, ¿Qué pinta todo esto en un blog de geología? Pues bien, los geólogos también nos preocupamos por los cambios en la superficie terrestre, ya sea por fenómenos naturales como por efecto del ser humano. Los cambios en el uso del suelo son muy importantes y pueden afectar desde la recarga de los acuíferos hasta a la estabilidad de los taludes e incluso a como circula (y a donde va) el agua durante un periodo de lluvias torrenciales.

Pero el uso de imágenes aéreas y de satélite puede tener un uso histórico y educativo. Histórico para ver cómo, cuándo y porqué hemos cambiado, y educativo para reconocer los defectos del cambio que obviamente, no siempre es bueno.

La primera imagen que os quería mostrar hoy fue tomada el pasado 20 de junio de 2015 desde la Estación Espacial Internacional, como la que también os mostré en el post anterior sobre la Manga del Mar Menor y que fue tomada con pocos segundos de diferencia.

Torrevieja, fotografiada desde la Estación Espacial Internacional el pasado día 20 de Junio de 2015. NASA.

Torrevieja, fotografiada desde la Estación Espacial Internacional el pasado día 20 de Junio de 2015. NASA.

Lo primero que nos llama la atención de la imagen, al menos a mí, son las dos masas de agua, al Norte, la Laguna de La Mata, y al Sur, la Laguna de Torrevieja, que están situadas sobre dos cuencas sinclinales, separadas por un pliegue anticlinal muy suave, el del Chaparral.

Montones de sal preparados para ser transportados. NASA.

Montones de sal preparados para ser transportados. NASA.

Ambas son usadas para la explotación de la sal marina al menos desde el siglo I a.C. y actualmente están comunicadas artificialmente con el mar Mediterráneo a través de un canal conocido como “el Acequión”, que las suple de aguas saladas. Se desconoce con certeza si en algún momento estuvieron conectadas de manera natural con el mar.

Dos de las playas urbanas más famosas de Torrevieja, la del Cura y la de Los Locos. NASA.

Dos de las playas urbanas más famosas de Torrevieja, la del Cura y la de Los Locos. NASA.

Pero lo que quería que en realidad vieseis, aparte de la nueva imagen desde la ISS, es el drástico cambio que ha sufrido la ciudad de Torrevieja. Una verdadera transformación urbana.

La primera imagen fue tomada en agosto de 1946 por el ejército norteamericano, que estaba construyéndose una base cartográfica europea de buena calidad por su propio interés estratégico. La segunda imagen es la tomada por la ISS el pasado día 20 de junio.

En la imagen superior se puede observar también la transformación radical de la zona de Cabo Cervera, donde como decimos por aquí, prácticamente no ha quedado ni un palmo sin asfalto ni hormigón, y donde lo único que ha quedado respetado es el trazado del antiguo camino que bordeaba las costas de Torrevieja y La Mata.

Por último, solo quería mostraros, a gran escala, la diferencia entre la imagen de agosto de 1946 y la de 2015. Una diferencia abismal.

Y por supuesto, si os ha gustado, espero que lo compartáis y me preguntéis todas aquellas dudas que os hayan surgido.

La Manga del Mar Menor fotografiada desde la ISS el pasado día 20 de Junio. NASA.

La Manga del Mar Menor desde la ISS

El pasado día 20 de Junio los astronautas que viajaban a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS) capturaron esta magnífica instantánea de uno de los puntos más peculiares de la geografía peninsular: La Manga del Mar Menor.

La Manga del Mar Menor fotografiada desde la ISS el pasado día 20 de Junio. NASA.

La Manga del Mar Menor fotografiada desde la ISS el pasado día 20 de Junio. NASA.

El Mar Menor es una laguna litoral o una albufera que se encuentra en la provincia de Murcia (España) y que tiene unas dimensiones de 135 kilómetros cuadrados, con una profundidad media que oscila entre los 3 y los 4 metros y cuya profundidad máxima supera los seis metros.

Las lagunas litorales son cuerpos de agua salada aislados del mar generalmente por un cordón o una lengua arenosa. En estas zonas arenosas suele haber discontinuidades por las que hay un intercambio de agua entre el mar y la laguna.

Encuentre usted el cordón arenoso entre tanta casa. NASA.

Encuentre usted el cordón arenoso entre tanta casa. NASA.

El Mar Menor se ha formado en diversas etapas a lo largo del Cuaternario, en los cuales la barra arenosa, la Manga, que cerraba un antiguo golfo y que hoy es el Mar menor, ha estado en distintas posiciones frente a la costa debido principalmente a la evolución del nivel del mar, el aporte de sedimentos, las corrientes, y la presencia de islas en la zona que ayudaban a la formación de estos cordones.

La barrera arenosa tiene una longitud de más de 20 kilómetros y llega a tener más de 900 metros de anchura en algunos puntos, y tiene tres discontinuidades naturales.

En la fotografía podemos apreciar la zona sureste del Mar Menor, destacando la antropización que ha transformado por completo la Manga.

La isla del Ciervo, que aparece como la isla más grande de la imagen, tenía hasta no hace muchos años un camino artificial que la unía con la Manga. NASA.

La isla del Ciervo, que aparece como la isla más grande de la imagen, tenía hasta no hace muchos años un camino artificial que la unía con la Manga. NASA.

Las islas Perdiguera, Mayor, del Sujeto, la Rdonda y la del Ciervo son visibles dentro del Mar Menor, cuya formación es de origen volcánico y que se formaron alrededor de hace 2.5 millones de años. Justo en el límite de la imagen, a la derecha y fuera del Mar Menor se aprecian unas islas que forman parte de la reserva marina de las Islas Hormigas.

Y no me enrollo más, os dejo que disfrutéis con tan veraniega imagen y que os penséis en hacer un viaje a tan curioso destino :)

Portada de "Eivissa I Formentera: Camins i Pedres"

“Eivissa i Formentera: Camins i Pedres”, una guía de la geología balear

Estos días nos ha llegado al correo un Proyecto muy interesante titulado “Eivissa I Formentera: Camins i Pedres”, que para quien no hable catalán, podríamos traducir como “Ibiza y Formentera: Caminos y Piedras”.

Una de las vistas a las que os llevarán las rutas del libro. Fotografía de Xavier Roig.

Una de las vistas a las que os llevarán las rutas del libro. Fotografía de Xavier Roig.

Este proyecto consiste en la edición de un libro que sirva como guía visual para comprender la rica geología de estas islas del archipiélago balear a través de rutas e itinerarios. Ya sabéis que una de las mejores maneras que tenemos de divulgar la geología es a través de rutas y excursiones que permitan explicar al público la geología de primera mano, en contacto con los afloramientos y otros lugares de interés geológico.

Para poder editar el libro, se necesita recaudar un total de 3850 euros (o más) a través del crowdfunding en la plataforma de Verkami.

Tanto si os gusta la geología, como si queréis disfrutar de los paisajes baleares con una mayor profundidad, os recomiendo y animo a que participéis en este crowdfunding pulsando en la imagen que viene a continuación.

Portada de "Eivissa I Formentera: Camins i Pedres"

Portada de “Eivissa I Formentera: Camins i Pedres”

Así cambia en el infrarrojo la zona de Ganiki Chasma durante los eventos detectados por la VMC. E. Shalygin et al (2015).

Volcanes (activos) en Venus… ¿A la tercera va la vencida?

Cuando pensamos en Venus, la mayor parte del tiempo nos imaginamos un mundo aterradoramente infernal, con temperaturas que tanto de día como de noche superan los 450ºC, con una presión atmosférica que es 90 veces superior a la de nuestro planeta y compuesta fundamentalmente por dióxido de carbono, nitrógeno y otros compuestos en cantidades traza como el ácidos clorhídrico y sulfúrico, vapor de agua y el dióxido de azufre.

Pero si nos fijamos en otros valores, no somos tan diferentes: Venus y la Tierra tienen un tamaño similar (el radio de Venus es de 6052 km., mientras que el de nuestro planeta es de 6371 km.), y una densidad similar (5.24 gr/cm3 vs 5.51 gr/cm3).

Múltiples coladas de lava descienden de Sif Mons, en Venus. NASA.

Múltiples coladas de lava descienden de Sif Mons, en Venus. NASA.

Esto nos indica que grosso modo, tanto Venus como la Tierra pueden tener una composición y  una estructura interna similar, ya que desgraciadamente no tenemos de otros datos, como los sísmicos, que nos permitan aclarar detalles sobre el interior de Venus. ¿Por qué no iba a tener todavía una fuente de calor interno, fruto del calor remanente o de la desintegración radioactiva?.

Esto se debe a dos razones principalmente: Por un lado, hay que superar las dificultades técnicas que permitan la instalación de sismómetros en la superficie de Venus, aguantando durante largos periodos de tiempo en la superficie sin sucumbir a las condiciones de alta presión y temperatura (la sonda que más ha durado sobre la superficie fue la Venera 13, en 1982, y aguantó tan solo dos horas), y por otro lado, la escasa capacidad presupuestaria que permita la realización de una misión (o misiones) de este tipo.

Dicho todo esto, sería normal pensar que un planeta de tamaño y composición similar al nuestro todavía tuviese actividad geológica interna. Pero claro, estudiar Venus no es únicamente difícil desde la superficie, sino que está cubierto continuamente por una espesa capa de nubes que complica su estudio.

En esta infografía la ESA nos muestra las diferentes pruebas que han aparecido en los últimos años a favor del vulcanismo activo en Venus. ESA.

En esta infografía la ESA nos muestra las diferentes pruebas que han aparecido en los últimos años a favor del vulcanismo activo en Venus. ESA.

Afortunadamente, diferentes instrumentos a bordo de las misiones orbitales pueden solventar este problema usando longitudes de onda diferentes a la luz visible que percibimos los seres humanos. Por un lado, los radares pueden observar su superficie y crear mapas con gran nivel de detalle, las cámaras de infrarrojos pueden estudiar las variaciones de la temperatura que se dan también en la superficie, y los espectrómetros pueden medir los cambios composicionales que se dan en la atmósfera a través del tiempo.

De hecho, hemos hablado en este blog en un par de ocasiones sobre posibles descubrimientos de eventos volcánicos en Venus: En 2011 hablamos del descubrimiento de zonas en Venus con una composición diferente de la esperada y que coincidían con algunos picos montañosos y que podrían ser coladas de lava, con una edad máxima estimada de 2.5 millones de años, descubiertos gracias a la espectrometría de infrarrojos. Posteriormente, en 2012, también publicamos una noticia referente a la variación de composición en la atmósfera de Venus, concretamente la aparición de picos de concentración de dióxido de azufre y que podrían provenir de fenómenos volcánicos puntuales.

Pero claro, estas dos evidencias, por si solas, parecían un poco “flojas” para la comunidad científica, ya que a veces las anomalías de temperatura de la superficie podrían deberse a distintos factores, no solo al volcánico, y la aparición de los picos de dióxido de azufre, que es uno de los gases que componen, aunque como traza, la atmósfera de Venus, podría ascender a capas más altas de la atmósfera y dar estos picos gracias a los cambios de circulación en la atmósfera, y no tener ninguna relación con fenómenos volcánicos.

Pero gracias a la cámara infrarroja que viajaba a bordo de la Venus Express se han descubierto lugares concretos de la superficie donde hay cambios en tan solo unos días, donde de repente aumenta mucho la temperatura y vuelve a descender.

Estos puntos se han descubierto a lo largo de una zona de rift conocida como Ganiki Chasma. En nuestro planeta las zonas de rift son lugares donde la corteza se fractura debido al ascenso del magma desde zonas más profundas. Además, estos “puntos calientes” localizados con la VMC están cerca de dos edificios volcánicos (Venus tiene más de 1500 edificios volcánicos y coladas de lava catalogadas) de Ozza Mons y Maat Mons. Se calcula que estos puntos observados por la Venus Express llegan a los 830ºC, el doble de temperatura que la superficie de Venus.

Así cambia en el infrarrojo la zona de Ganiki Chasma durante los eventos detectados por la VMC. E. Shalygin et al (2015).

Así cambia en el infrarrojo la zona de Ganiki Chasma durante los eventos detectados por la VMC. E. Shalygin et al (2015).

Es posible que estos eventos puntuales y pasajeros observados por la Venus Express se correspondan con actividad volcánica en la actualidad, pero por supuesto se necesitaran nuevos datos y misiones que puedan complementar este particular descubrimiento.

¿A que ahora ves mejor las diferencias? Landsat/NASA.

Total, por unos rastrojos

Si queréis echarme una mano, podéis votar mi artículo en Meneame para que llegue a más gente pulsando aquí.

Querido lector, observa con detenimiento esta imagen.

Está centrada en nuestro Mediterráneo próximo. Destacan las islas de Ibiza y Formentera por el Este, y por el Oeste la silueta de las costas de la provincia de Alicante y Valencia, con sus puertos, y la estela de los sedimentos en un color azul turquesa moviéndose a merced del oleaje y las corrientes.

Mira con detenimiento esta imágen, ábrela. NASA/Landsat.

Mira con detenimiento esta imágen, ábrela. NASA/Landsat.

 

¿Ves algo raro? Quizás… ¿algo diferente?. Seguramente a esta escala te cueste algo verlo. Pero el pasado jueves día 15 de Mayo se inició en la localidad alicantina de Pego un incendio al descontrolarse una quema de rastrojos que ya ha quemado más de 1700 hectáreas y que en el momento de escribir estas líneas (16 de Mayo) ha vuelto a rebrotar en una de las zonas, complicando las tareas de extinción.

La imagen de arriba fue tomada ayer día 15 de Mayo por el satélite Landsat 8 y del que tenemos un pase cada 16 días. El Landsat 8 es capaz de tomar la misma imagen con distintas longitudes de onda, lo que nos permite estudiar como reflejan y absorben la luz nuestros océanos, desiertos, bosques e incluso ciudades. No solo la luz visible, también la infrarroja.

Usando una combinación adecuada de las diferentes longitudes de onda que es capaz de captar, incluso se puede estudiar la extensión de los incendios. Mira las imagenes de abajo.

¿A que ahora ves mejor las diferencias? Landsat/NASA.

¿A que ahora ves mejor las diferencias? Landsat/NASA.

¿A que ahora si ves la diferencia? A la izquierda tenemos la imagen con colores naturales, tal y como la veríamos nosotros si viajásemos a bordo del Landsat 8, pero a la derecha la imagen tiene unos colores peculiares.

Hemos creado la imagen aprovechando la capacidad que tiene el Landsat 8 de capturar los infrarrojos, ya que la vegetación sana, mientras que absorbe la luz de colores rojos y azul, refleja la verde y también los infrarrojos.

Por lo tanto, en nuestra imagen, la vegetación sana tiene un color verde, siendo de un verde claro los campos de cultivo, mientras que las zonas boscosas tienen un tono más oscuro. La superficie quemada, la cicatriz del incendio, tiene un tono marrón que destaca sobre todo lo que la rodea.

El municipio que aparece justo junto a la zona quemada es el de Pego, y un poco más hacia el Noreste tenemos la marjal de Pego, un humedal, también parque natural, que hay sobre una antigua albufera que se colmató de sedimentos.

Gracias a estas imágenes podemos estudiar la extensión de los incendios y como los bosques y otras zonas afectadas se recuperan con el paso del tiempo, pero también para concienciarnos sobre el daño que podemos hacer por una simple imprudencia. Tanto si quemáis unos rastrojos, como si vais al campo de merienda, tened mucho cuidado con el uso del fuego. Y si es posible, en este año tan seco, llevaos unos bocadillos, cualquier precaución es poca.