Algunos representantes de las tres familias de braquiópodos de las que vamos a hablar en las próximas semanas.

¡Una paella de braquiópodos!

Las próximas cuatro semanas de #FossilFriday, incluyendo esta, os vamos a hablar de los braquiópodos, un filo de animales invertebrados marinos que apareció en el Cámbrico Inferior y del que algunos representantes han llegado hasta nuestros días. Es uno de los #FossilFridays en los que os voy a enseñar un fósil que no cogí yo, sino que llegó a casa antes de que yo mismo naciera.

Algunos representantes de las tres familias de braquiópodos de las que vamos a hablar en las próximas semanas.

Algunos representantes de las tres familias de braquiópodos de las que vamos a hablar en las próximas semanas.

A fecha de hoy se han descrito unos 5000 géneros fósiles, mientras que en la actualidad solo hay unos 100 vivos. En el Paleozoico alcanzaron su máximo de diversidad, pero la extinción del Permotrías supuso un golpe brutal para este filo, tras la cual no pudieron recuperar su diversidad seguramente por diversos factores, entre los que se encuentran factores propios y quizás que los bivalvos comenzaran a ocupar algunos nichos ecológicos donde solo se encontraban los braquiópodos. De hecho, a partir del Triásico, la diversidad de los bivalvos adelantó por primera vez a la de los braquiópodos. Seguramente si hubiesemos vivido en el Paleozoico, las paellas y las latas de berberechos en vez de llevar moluscos bivalvos llevarían braquiópodos.

Aunque externamente puedan parecernos muy similares a los bivalvos, los braquiópodos no son moluscos, sino que estarían más emparentados con organismos como los briozoos. Una de las diferencias más llamativas entre bivalvos y braquiópodos es donde tienen el plano de simetría. Mientras que en los bivalvos una de sus valvas (la concha de carbonato cálcico dentro de la que vive el organismo) es la imagen especular de la otra, en los braquiópodos sería perpendicular. Os lo muestro en una foto porque quedará mucho más claro.

A la izquierda, con la línea roja en vertical tenemos a un braquiópodo. A la derecha, con la línea roja en horizontal, tenemos el molde de un bivalvo. Si os fijáis, en el caso del bivalvo, el plano de simetría sería paralelo al cierre de las valvas, mientras que en el caso del braquiópodo sería perpendicular.

A la izquierda, con la línea roja en vertical tenemos a un braquiópodo. A la derecha, con la línea roja en horizontal, tenemos el molde de un bivalvo. Si os fijáis, en el caso del bivalvo, el plano de simetría sería paralelo al cierre de las valvas, mientras que en el caso del braquiópodo sería perpendicular.

En la actualidad, todos los braquiópodos viven en ambiente marino, y la mayoría de las especies actuales viven en ambientes tranquilos, lejos de corrientes fuertes y oleaje, aunque algunas viven en zonas intermareales. Se alimentan principalmente de fitoplancton, que filtran del agua a través del lofóforo, un conjunto de tentáculos con cilios que rodean su boca, ayudándole a atrapar su alimento. La próxima semana empezaremos a hablar de algunas de las familias de este filo.

Europa observada desde la Galileo. Observad como la superficie apenas tiene cráteres grandes. NASA/JPL-Caltech.

¿Existen procesos de subducción en Europa?

En el Sistema Solar, tener pocos cráteres en la superficie es un indicio de juventud: Aunque en los primeros momentos de su origen el “bombardeo” de cuerpos de distintos tamaños sobre la superficie de planetas y satélites fue mucho más intenso y con el tiempo ha ido disminuyendo (¡afortunadamente!) a día de hoy siguen produciéndose impactos y formándose cráteres. En nuestro planeta estamos relativamente protegidos de los cuerpos más pequeños por nuestra atmósfera, pero hemos observado como hoy día se siguen formando cráteres de una manera activa en Marte y la Luna, por ejemplo, y también hemos sido testigos de colisiones como la del cometa Shoemaker-Levy 9 sobre Júpiter.

Europa observada desde la Galileo. Observad como la superficie apenas tiene  cráteres grandes. NASA/JPL-Caltech.

Europa observada desde la Galileo. Observad como la superficie apenas tiene cráteres grandes. NASA/JPL-Caltech.

Pues una  de las superficies más jóvenes del Sistema Solar es la de la luna de Júpiter Europa. Esto implica que desde su formación han tenido que ocurrir procesos que rejuvenezcan la corteza que observamos de tal manera que se hayan borrado muchos de los cráteres que debería de haber en su superficie si esta no se fuese renovando. El hecho de observar superficies jóvenes implica cierto grado de actividad, interna o externa, que sea capaz de mantener estos procesos.

Comparación de las superficies de Europa, Ganímedes y Calisto observadas desde la Galileo a la misma resolución. Observese como Europa está prácticamente desprovista de cráteres, mientras que en los otros dos aparecen cráteres de impacto.  Algo debe estar rejuveneciendo Europa. NASA/JPL/DLR.

Comparación de las superficies de Europa, Ganímedes y Calisto observadas desde la Galileo a la misma resolución. Observese como Europa está prácticamente desprovista de cráteres, mientras que en los otros dos aparecen cráteres de impacto. Algo debe estar rejuveneciendo Europa. NASA/JPL/DLR.

La atmósfera de Europa es muy tenue para poder justificar procesos erosivos que borraran los cráteres como ocurre en nuestro planeta en la que los cráteres van poco a poco desapareciendo por la erosión y el relleno de sedimentos. Así que algún tipo de actividad interna tendría que estar funcionando.

Ío observada desde la sonda New Horizons el 28 de Febrero de 2007. En la imagen se observan hasta 3 erupciones distintas simúltaneamente. NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute.

Ío observada desde la sonda New Horizons el 28 de Febrero de 2007. En la imagen se observan hasta 3 erupciones distintas simúltaneamente. NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute.

Sabemos que en Ío, otro de los satélites de Júpiter, tiene una gran actividad volcánica fruto de las mareas gravitatorias a las que la somete Júpiter, que es capaz de deformar incluso 100 metros la superficie del planeta, de una manera parecida a la que vemos actuar las mareas terrestres con el agua del mar y que en esta deformación la fricción es capaz de provocar elevadas temperaturas en su interior que se traduzcan en el vulcanismo que observamos. En Europa algunas observaciones sugieren la presencia de geyseres de agua en su superficie, aunque esta posibilidad está siendo discutida en la actualidad.

Entonces, ¿podría haber algún tipo de actividad interna que justificase el rejuvenecimiento de la superficie? Pues parece que sí. Un equipo de investigadores norteamericanos parece haber descubierto procesos similares a la tectónica de placas de la Tierra, pero con placas de hielo moviéndose sobre otra capa de hielo a mayor temperatura que se comporta de una manera plástica o viscosa que a su vez se encontraría sobre la hipotética capa formada por agua líquida y que tiene un gran interés desde el punto de vista de la astrobiología.

Simon A. Kattenhorn, Louise M. Prockter y Nature Geoscience.

Simon A. Kattenhorn, Louise M. Prockter y Nature Geoscience.

Concretamente este nuevo estudio, publicado en Nature Geoscience propone que determinadas formas observadas por la sonda Galileo en Europa en realidad representan zonas de subducción, lugares por donde las placas se reciclan hacia el interior al hundirse por debajo de otra placa. ¿Y las montañas que se formarían en estos procesos como en nuestro planeta, como por ejemplo la cadena de los Andes?. Los autores proponen el estudio que esta convergencia entre placas se repartiría en zonas relativamente anchas, no necesitando de una gran altura para acomodar este movimiento en la vertical. No solo eso, en Europa aparecen una depresiones asociadas a estas posibles zonas de subducción de las que podrían salir criolavas(las criolavas estan formadas por agua, aminiaco, metano en estado de vapor, líquido que se congela rápidamente por las bajas temperaturas) relacionadas con este proceso, al igual que en la Tierra observamos lavas propios de las zonas de subducción.

La superficie de Europa vista con una resolución de 180 metros desde la Galileo el 20 de Febrero de 1997. NASA/JPL/ASU.

La superficie de Europa vista con una resolución de 180 metros desde la Galileo el 20 de Febrero de 1997. NASA/JPL/ASU.

Anteriormente se habían descrito algunas formas que parecen ser lugares de formación de nueva corteza similares a las dorsales oceánicas de nuestro planeta, solo que en vez de ser lava saldría el hielo (o el agua) que se solidificaría y haría de cuña, moviendo las placas de una manera divergente a ambos lados de estas zonas. En la Tierra sería un límite de placas divergente. También hay límites transformantes en Europa, donde dos placas se mueven lateralmente la una con respecto a la otra. Así Europa sería el segundo cuerpo del Sistema Solar en el que existe un mecanismo parecido a la tectónica de placas, porque ni en Venus ni en Marte parecen preservarse detalles sobre estos procesos.

Nota: Si queréis saber algo más sobre los tipos de límites de placas, escribí el siguiente artículo en Naukas: ¿A dónde van las placas tectónicas cuando subducen?. El mismo post incluye este videoblog:

La erupción fisural de Holuhraun desde el Landsat 8 el pasado día 6 de Septiembre. NASA.

La erupción fisural de Holuhraun desde el Landsat 8

Como ya comenté en un post anterior, en Islandia se está produciendo actualmente una erupción fisural en la zona de Holuhraun (Islandia), y que entre otras cosas podéis seguir en directo a través de las dos webcams que hay instaladas para seguir el proceso eruptivo las 24 horas del día.

Pero sin duda, los satélites tienen siempre un punto de vista bastante ventajoso de las erupciones (¡y de muchos otros procesos geológicos!). Pues bien, ayer día 6 de Septiembre le tocó el turno de fotografiar la zona al satélite Landsat 8. Este satélite tiene una resolución de entre 15 y 30 metros dependiendo de la longitud de onda que tenga que observar, viéndose esto:

La erupción fisural de Holuhraun desde el Landsat 8 el pasado día 6 de Septiembre. NASA.

La erupción fisural de Holuhraun desde el Landsat 8 el pasado día 6 de Septiembre. NASA.

A la izquierda tenemos la composición de la imagen como la podríamos ver con nuestros propios ojos, en color real. Se puede apreciar perfectamente la columna de cenizas y de gases. Si ampliáis la imagen incluso podréis ver el color de la lava saliendo por las fisuras.

Ampliación de la zona de la fisura eruptiva y la colada de lava. NASA.

Ampliación de la zona de la fisura eruptiva y la colada de lava. NASA.

Sin embargo a la derecha tenemos una imagen de falso color en la que aparece la misma zona con distintos colores porque se usan bandas diferentes para hacer la composición, entre ellas la infrarroja para mostrar que zonas están más calientes y más frías: En azul tenemos los hielos y nieves que forman el casquete glaciar. La tierra desnuda tiene tonos grises y la vegetación aparece con color verdoso. En cambio, la lava que aún está caliente aparece con un color rojo intenso en esta imagen. Pues bien, esa línea de lava todavía caliente tiene aproximadamente unos 11 kilómetros de longitud.

Lo malo del satélite Landsat 8 es que el periodo de revisita es de unos 16 días. Mientas tanto, podemos hacer uso de otros satélites como el Terra y el Aqua que pasan dos veces al día por la misma zona (una de noche y otra de día), pero a menor resolución.

Imagen de Islandia en la que se aprecia la zona de la fisura eruptiva y la columna de gases y ceniza a la izquierda en color real y a la derecha en falso color tomada por el Aqua ayer día 6 de Septiembre. NASA.

Imagen de Islandia en la que se aprecia la zona de la fisura eruptiva y la columna de gases y ceniza a la izquierda en color real y a la derecha en falso color tomada por el Aqua ayer día 6 de Septiembre. NASA.

La aparición de los tejidos musculares y el registro fósil

Aprovechamos hoy viernes para hacer un #FossilFriday un poco peculiar. En el Cuaderno de Cultura Científica de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU, hemos escrito sobre la primera aparición de los tejidos musculares en el registro fósil y su importancia para conocer mejor la evolución de los organismos en unos momentos cruciales en la historia de la vida en nuestro planeta. Si pulsáis sobre el título de esta entrada os llevará directamente al artículo.

¡Buen fin de semana!

Captura de la webcam número 2 ofrecida en directo por Mila.

Observando en directo la erupción del Bárðarbunga

Como sabréis ya, desde hace un par de semanas comenzó a registrarse un inusualmente elevado número de terremotos en las proximidades de un volcán islandés conocido como Bárðarbunga, localizado bajo el glaciar de Vatnajökull, en Islandia. En estos momentos hay una erupción fisural en Holuhraun, por donde el magma ha conseguido llegar hasta la superficie. Las “fuentes” de lava son bastante espectaculares, sobretodo de noche, cuando mejor se ven por el contraste entre el color rojo incandescente de la lava y la oscuridad.

Si queréis observarla por vosotros mismos, os recomendamos que en primer lugar os instaléis el reproductor gratuito conocido como VLC. Una vez instalado, vais al menu Medio–>Abrir ubicación de red. Ahí solo tenéis que copiar y pegar una de estas dos direcciones, que son los streams de video cortesía de Mila y que os permitiran observar en primera persona la erupción:

rtmp://149.3.141.18/mila/akureyri.stream

rtmp://149.3.141.18/mila/bardarbunga2.stream

En el primero de los enlaces, la visión es de un poco más lejos, mientras que en el segundo podréis ver un plano más cercano de la erupción fisural. En la imagen de abajo tenéis lo que se ve en el momento de escribir estas líneas a través del segundo enlace.

Captura de la webcam número 2 ofrecida en directo por Mila.

Captura de la webcam número 2 ofrecida en directo por Mila.

Por último, si queréis visualizar a tiempo real la sismicidad en una gráfica bastante interesante, tenéis esta web http://baering.github.io/ donde podréis ver la sismicidad de las últimas 48 horas en 2 y 3 dimensiones.