A través de estas fracturas saldría originalmente la lava que cubrió gran parte de la zona. La corteza se iría adelgazando en estas, permitiendo la salida del magma, al igual que en nuestro planeta ocurre en las zonas de rift. NASA/Colorado School of Mines/MIT/JPL/GSFC.

El origen de Oceanus Procellarum en la Luna no fue un gran impacto

Oceanus Procellarum es una de las regiones de nuestra Luna que conocemos como mares lunares. Estos “mares”, llamados así porque los primeros astrónomos pensaban que eran grandes superficies cubiertas de agua debido al color oscuro que contrastaba con el resto de la Luna, en realidad son grandes llanuras cubiertas por lavas basálticas.

A la izquierda, la Luna tal y como la vemos nosotros, en el centro, un mapa topográfico de la Luna, en el que destacan las grandes llanuras en azul intenso y las tierras altas en color rojo, y a la derecha el mapa de anomalías gravitatorias. NASA/Colorado School of Mines/IT/JPL/GSFC..

A la izquierda, la Luna tal y como la vemos nosotros, en el centro, un mapa topográfico de la Luna, en el que destacan las grandes llanuras en azul intenso y las tierras altas en color rojo, y a la derecha el mapa de anomalías gravitatorias. NASA/Colorado School of Mines/IT/JPL/GSFC..

Esta región, visible a simple vista, tiene un diámetro de 3200 kilómetros y es el mar más grande y de ahí que en la cartografía no aparezca como mar, sino como océano.

La interpretación tradicional era que Oceanus Procellarum fue en realidad una cuenca de impacto, formada por la colisión de un asteroide de gran tamaño contra la superficie de la Luna poco tiempo tras su formación. La forma típica del impacto, el cráter, habría quedado prácticamente borrada con el paso del tiempo por coladas de lava y el impacto de otros cuerpos.

Pero la misión GRAIL, que realizó precisas mediciones de la gravedad lunar desde Marzo a Diciembre de 2012, ha aportado nuevas pistas sobre cual podría ser el verdadero origen de esta zona de la Luna.

La interpretación de las anomalías de la gravedad observadas por el tándem de sondas que formaba la misión GRAIL, inclina la balanza hacia otra de las hipótesis alternativas: Que este mar formado por erupciones de lava basáltica se formó por el ascenso de grandes cantidades de magma desde el interior.

En esta imagen se aprecia la topgrafía de la Luna a la que se le ha sobreimpuesto en color azul oscuro la anomalía gravitatoria de la que se deduce es el límite de la zona de Procellarum. NASA/Colorado School of Mines/MIT/GSFC/Scientific Visualization Studio.

En esta imagen se aprecia la topgrafía de la Luna a la que se le ha sobreimpuesto en color azul oscuro la anomalía gravitatoria de la que se deduce es el límite de la zona de Procellarum. Observese las líneas rectas que forma. NASA/Colorado School of Mines/MIT/GSFC/Scientific Visualization Studio.

Las cuencas de impacto suelen tener límites circulares o elípticos, dependiendo del ángulo de impacto, pero al estudiar la anomalía gravitatoria de esta zona los científicos han observado que el borde de Oceanus Procellarum está limitado por bordes que forman entre si aproximadamente unos ángulos de 120 grados y líneas rectas algo imposible de formar a través de un evento de impacto.

A través de estas fracturas saldría originalmente la lava que cubrió gran parte de la zona. La corteza se iría adelgazando en estas, permitiendo la salida del magma, al igual que en nuestro planeta ocurre en las zonas de rift. NASA/Colorado School of Mines/MIT/JPL/GSFC.

A través de estas fracturas saldría originalmente la lava que cubrió gran parte de la zona. La corteza se iría adelgazando en estas, permitiendo la salida del magma, al igual que en nuestro planeta ocurre en las zonas de rift. NASA/Colorado School of Mines/MIT/JPL/GSFC.

Este patrón de fracturas se formaría según los autores al enfriarse la corteza mientras por debajo ascendía material caliente. Posteriormente estas fracturas servirían como conducción para que el magma pudiera salir a la superficie, cubriendo la zona y formando algunos de los mares que observamos en la cara visible. Estas ya no son visibles puesto que fueron cubiertos por la propia lava que iba saliendo a través de estas.

Dando una charla en Naukas 2014.

“Y no estaba muerto”: Un repaso a la actividad geológica del Sistema Solar

El pasado Viernes 26 de Septiembre hablé en el Naukas Bilbao 2014 sobre actividad reciente en los planetas y las lunas de nuestro Sistema Solar y algunas cosas más. Si queréis ver la charla, titulada “Y no estaba muerto”, ya está subida en la web de la ETB, y a la que podéis acceder desde el video embebido aquí debajo o por este enlace. Son solo 10 minutos, ¡así que no tenéis excusa para perderosla!

¡Espero que os guste!

Cartel Naukas Bilbao 2014

Naukas Bilbao: 26 y 27 de Septiembre

Cartel Naukas Bilbao 2014

Cartel Naukas Bilbao 2014

Hoy rompemos la tanda ya habitual del #FossilFriday para hablaros del Naukas Bilbao, que se celebrará la semana que viene en el Paraninfo de la UPV/EHU.

Durante este gran evento de divulgación científica podréis escuchar y ver más de 60 charlas sobre ciencia a lo largo de los dos días que dura. Además si tenéis niños también habrá un Naukas Kids el viernes por la tarde y el sábado por la mañana, así que no contará como excusa que no podáis llevar a vuestros hijos.

Por supuesto, la asistencia a las charlas es totalmente gratuíta y recomendable (¡y pasaremos lista para aquellos que no vayan!). La duración de cada una de ellas es de 10 minutos, y si pulsáis sobre el cartel que hay más arriba, veréis que las habrá de las más diversas ramas del conocimiento, así como la programación del evento.

Ío, pillada en plena erupción por la New Horizons de camino a Plutón. NASA.

Ío, pillada en plena erupción por la New Horizons de camino a Plutón. NASA.

 

Yo hablaré sobre actividad geológica (muy reciente) en el Sistema Solar. Veremos si no tiene que ir la Guardia Civil a desalojarme del escenario…

¡Allí nos vemos!

Algunos representantes de las tres familias de braquiópodos de las que vamos a hablar en las próximas semanas.

¡Una paella de braquiópodos!

Las próximas cuatro semanas de #FossilFriday, incluyendo esta, os vamos a hablar de los braquiópodos, un filo de animales invertebrados marinos que apareció en el Cámbrico Inferior y del que algunos representantes han llegado hasta nuestros días. Es uno de los #FossilFridays en los que os voy a enseñar un fósil que no cogí yo, sino que llegó a casa antes de que yo mismo naciera.

Algunos representantes de las tres familias de braquiópodos de las que vamos a hablar en las próximas semanas.

Algunos representantes de las tres familias de braquiópodos de las que vamos a hablar en las próximas semanas.

A fecha de hoy se han descrito unos 5000 géneros fósiles, mientras que en la actualidad solo hay unos 100 vivos. En el Paleozoico alcanzaron su máximo de diversidad, pero la extinción del Permotrías supuso un golpe brutal para este filo, tras la cual no pudieron recuperar su diversidad seguramente por diversos factores, entre los que se encuentran factores propios y quizás que los bivalvos comenzaran a ocupar algunos nichos ecológicos donde solo se encontraban los braquiópodos. De hecho, a partir del Triásico, la diversidad de los bivalvos adelantó por primera vez a la de los braquiópodos. Seguramente si hubiesemos vivido en el Paleozoico, las paellas y las latas de berberechos en vez de llevar moluscos bivalvos llevarían braquiópodos.

Aunque externamente puedan parecernos muy similares a los bivalvos, los braquiópodos no son moluscos, sino que estarían más emparentados con organismos como los briozoos. Una de las diferencias más llamativas entre bivalvos y braquiópodos es donde tienen el plano de simetría. Mientras que en los bivalvos una de sus valvas (la concha de carbonato cálcico dentro de la que vive el organismo) es la imagen especular de la otra, en los braquiópodos sería perpendicular. Os lo muestro en una foto porque quedará mucho más claro.

A la izquierda, con la línea roja en vertical tenemos a un braquiópodo. A la derecha, con la línea roja en horizontal, tenemos el molde de un bivalvo. Si os fijáis, en el caso del bivalvo, el plano de simetría sería paralelo al cierre de las valvas, mientras que en el caso del braquiópodo sería perpendicular.

A la izquierda, con la línea roja en vertical tenemos a un braquiópodo. A la derecha, con la línea roja en horizontal, tenemos el molde de un bivalvo. Si os fijáis, en el caso del bivalvo, el plano de simetría sería paralelo al cierre de las valvas, mientras que en el caso del braquiópodo sería perpendicular.

En la actualidad, todos los braquiópodos viven en ambiente marino, y la mayoría de las especies actuales viven en ambientes tranquilos, lejos de corrientes fuertes y oleaje, aunque algunas viven en zonas intermareales. Se alimentan principalmente de fitoplancton, que filtran del agua a través del lofóforo, un conjunto de tentáculos con cilios que rodean su boca, ayudándole a atrapar su alimento. La próxima semana empezaremos a hablar de algunas de las familias de este filo.

Europa observada desde la Galileo. Observad como la superficie apenas tiene cráteres grandes. NASA/JPL-Caltech.

¿Existen procesos de subducción en Europa?

En el Sistema Solar, tener pocos cráteres en la superficie es un indicio de juventud: Aunque en los primeros momentos de su origen el “bombardeo” de cuerpos de distintos tamaños sobre la superficie de planetas y satélites fue mucho más intenso y con el tiempo ha ido disminuyendo (¡afortunadamente!) a día de hoy siguen produciéndose impactos y formándose cráteres. En nuestro planeta estamos relativamente protegidos de los cuerpos más pequeños por nuestra atmósfera, pero hemos observado como hoy día se siguen formando cráteres de una manera activa en Marte y la Luna, por ejemplo, y también hemos sido testigos de colisiones como la del cometa Shoemaker-Levy 9 sobre Júpiter.

Europa observada desde la Galileo. Observad como la superficie apenas tiene  cráteres grandes. NASA/JPL-Caltech.

Europa observada desde la Galileo. Observad como la superficie apenas tiene cráteres grandes. NASA/JPL-Caltech.

Pues una  de las superficies más jóvenes del Sistema Solar es la de la luna de Júpiter Europa. Esto implica que desde su formación han tenido que ocurrir procesos que rejuvenezcan la corteza que observamos de tal manera que se hayan borrado muchos de los cráteres que debería de haber en su superficie si esta no se fuese renovando. El hecho de observar superficies jóvenes implica cierto grado de actividad, interna o externa, que sea capaz de mantener estos procesos.

Comparación de las superficies de Europa, Ganímedes y Calisto observadas desde la Galileo a la misma resolución. Observese como Europa está prácticamente desprovista de cráteres, mientras que en los otros dos aparecen cráteres de impacto.  Algo debe estar rejuveneciendo Europa. NASA/JPL/DLR.

Comparación de las superficies de Europa, Ganímedes y Calisto observadas desde la Galileo a la misma resolución. Observese como Europa está prácticamente desprovista de cráteres, mientras que en los otros dos aparecen cráteres de impacto. Algo debe estar rejuveneciendo Europa. NASA/JPL/DLR.

La atmósfera de Europa es muy tenue para poder justificar procesos erosivos que borraran los cráteres como ocurre en nuestro planeta en la que los cráteres van poco a poco desapareciendo por la erosión y el relleno de sedimentos. Así que algún tipo de actividad interna tendría que estar funcionando.

Ío observada desde la sonda New Horizons el 28 de Febrero de 2007. En la imagen se observan hasta 3 erupciones distintas simúltaneamente. NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute.

Ío observada desde la sonda New Horizons el 28 de Febrero de 2007. En la imagen se observan hasta 3 erupciones distintas simúltaneamente. NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute.

Sabemos que en Ío, otro de los satélites de Júpiter, tiene una gran actividad volcánica fruto de las mareas gravitatorias a las que la somete Júpiter, que es capaz de deformar incluso 100 metros la superficie del planeta, de una manera parecida a la que vemos actuar las mareas terrestres con el agua del mar y que en esta deformación la fricción es capaz de provocar elevadas temperaturas en su interior que se traduzcan en el vulcanismo que observamos. En Europa algunas observaciones sugieren la presencia de geyseres de agua en su superficie, aunque esta posibilidad está siendo discutida en la actualidad.

Entonces, ¿podría haber algún tipo de actividad interna que justificase el rejuvenecimiento de la superficie? Pues parece que sí. Un equipo de investigadores norteamericanos parece haber descubierto procesos similares a la tectónica de placas de la Tierra, pero con placas de hielo moviéndose sobre otra capa de hielo a mayor temperatura que se comporta de una manera plástica o viscosa que a su vez se encontraría sobre la hipotética capa formada por agua líquida y que tiene un gran interés desde el punto de vista de la astrobiología.

Simon A. Kattenhorn, Louise M. Prockter y Nature Geoscience.

Simon A. Kattenhorn, Louise M. Prockter y Nature Geoscience.

Concretamente este nuevo estudio, publicado en Nature Geoscience propone que determinadas formas observadas por la sonda Galileo en Europa en realidad representan zonas de subducción, lugares por donde las placas se reciclan hacia el interior al hundirse por debajo de otra placa. ¿Y las montañas que se formarían en estos procesos como en nuestro planeta, como por ejemplo la cadena de los Andes?. Los autores proponen el estudio que esta convergencia entre placas se repartiría en zonas relativamente anchas, no necesitando de una gran altura para acomodar este movimiento en la vertical. No solo eso, en Europa aparecen una depresiones asociadas a estas posibles zonas de subducción de las que podrían salir criolavas(las criolavas estan formadas por agua, aminiaco, metano en estado de vapor, líquido que se congela rápidamente por las bajas temperaturas) relacionadas con este proceso, al igual que en la Tierra observamos lavas propios de las zonas de subducción.

La superficie de Europa vista con una resolución de 180 metros desde la Galileo el 20 de Febrero de 1997. NASA/JPL/ASU.

La superficie de Europa vista con una resolución de 180 metros desde la Galileo el 20 de Febrero de 1997. NASA/JPL/ASU.

Anteriormente se habían descrito algunas formas que parecen ser lugares de formación de nueva corteza similares a las dorsales oceánicas de nuestro planeta, solo que en vez de ser lava saldría el hielo (o el agua) que se solidificaría y haría de cuña, moviendo las placas de una manera divergente a ambos lados de estas zonas. En la Tierra sería un límite de placas divergente. También hay límites transformantes en Europa, donde dos placas se mueven lateralmente la una con respecto a la otra. Así Europa sería el segundo cuerpo del Sistema Solar en el que existe un mecanismo parecido a la tectónica de placas, porque ni en Venus ni en Marte parecen preservarse detalles sobre estos procesos.

Nota: Si queréis saber algo más sobre los tipos de límites de placas, escribí el siguiente artículo en Naukas: ¿A dónde van las placas tectónicas cuando subducen?. El mismo post incluye este videoblog: