Destrucción/Construcción y el ciclo de la conservación del patrimonio

A menudo me sorprende comprobar como, sobretodo en unas comunidades más que en otras, se va destruyendo continuamente todo registro geológico y paleontológico en pro de cemento y ladrillos sin que nadie haga nada. Tanto que a veces me siento estafado por las propias leyes y engañado por legisladores de traje y maletín.

Me pregunto porqué si es muchas veces tan difícil conseguir permisos para realizar un estudio de una zona determinada no es tan difícil destruirlo para plantar tres mil casas.

¿A que se debe esta dicotomía? ¿Es que acaso por un puñado de euros preferimos destruir nuestro legado histórico que nunca volverá a ser recuperado? ¿Es esa falsa sensación de riqueza la que nos empuja a no dejar nada?

Yo soy de los ingenuos que aun piensan que todo puede ser equilibrado y que la destrucción de nuestro entorno a todos los niveles (sobretodo el económico) y la preservación de nuestro pasado es totalmente compatible, pero siempre por alguna razón que no me es obvia preferimos elegir el método más rápido, que, por todos es sabido, nunca es el mejor.

Muchas veces tengo la impresión de que la figura o el eufemismo de la preservación del “patrimonio geológico” solo sirve muchas veces para fustigarnos en el caso de que sea destruido completamente o de una manera que quede irreconocible.

Entiendo que por parte de las autoridades muchas veces haya el miedo de los saqueos por parte de furtivos y coleccionistas, pero, ¿Porqué nadie para la construcción sobre el patrimonio geológico?

No es lo que quiero decir, pero ante una destrucción del registro paleontológico, prefiero que esté en manos de coleccionistas a que pase a formar parte de una pared en la arena del cemento que une esos ladrillos que la levantan.

Quizás tenga este ataque de sensibilidad ambiental porque he nacido en un lugar que progresivamente ha sido destruido delante de mis ojos.  Y de lo que había, apenas queda nada. Y quizás porque cada vez que voy queda menos, mucho menos…

Y lo peor es que siempre todo acaba en lo mismo, convertido en un puñado de euros.

Comments

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  2. Lo que comentas es claramente motivo de desánimo para los que amamos la naturaleza, pero no tengo tan claro si siempre salimos perjudicados. Muchas veces es gracias a la “destrucción” del paisaje que los geólogos podemos disponer de secciones limpias y nuevos afloramientos que de seguir todo igual nunca se podrían haber observado (léase taludes de carreteras y autopistas, canteras,…). No queda bonito decirlo, pero muchas veces la modificación del paisaje nos viene bien.

  3. Author

    Hola Rubén,

    Entiendo completamente tu punto de vista, pero lo que quiero dejar claro es que a veces se destruyen yacimientos completos, súbitamente para no dejar huella.

    Yo hace poco me encontré ante esta dualidad, “rescaté” de un talud de construcción unos huesos de tortuga y unos dientes de cocodrilo y poco después se hicieron unos cimientos destruyendo completamente lo que quedaba. Es la cara y la cruz de la moneda.

    Lo que quiero dejar claro es que tenemos demasiada prisa, y a veces no cuesta tanto cuando aparece algo, aunque sea rápidamente, dejar a expertos e investigadores que lo saquen todo y que proceda el resto. Pero desgraciadamente vamos demasiado aprisa…

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