¿Quién debe divulgar la ciencia?

Ayer leía en uno de mis blogs preferidos, Microsiervos, la frase del título de esta entrada, fruto de una reflexión de Miguel Ángel Sabadell.

Siempre que escucho frases como esta se me remueve la conciencia de sobremanera. No porque me parezca incorrecta, ni porque sea banal. Sino porque demuestra que hoy, en pleno siglo XXI, la divulgación científica sufre en gran medida una ausencia, una casi inexistencia, de tal manera que seguimos aumentando la barrera entre el público general y los científicos.

Empezando por los medios de comunicación, tengo la impresión que la mayoría de veces el único esfuerzo divulgativo que se ofrece es solo si hablamos de temas como el cambio climático o las catástrofes naturales, con lo que se consigue dar una imagen negativa de  la ciencia y del futuro.

Eso si, hacen grandes esfuerzos en demostrar quien es el padre de tal hijo, con quién se “enrolla” el famoso de turno o en mostrar realidades fingidas, pagadas y pactadas por vender unas cuantas revistas más. Sobre esto no se escatima en absoluto y se publican ríos de tinta y fotografías a todo color. Cientos de hora de televisión semanales.

¿Ha perdido la raza humana el interés por sus orígenes? ¿O simplemente comemos lo que nos ponen en la mesa aunque sea un plato de basura hedienta?

Pienso, que junto con el lenguaje, y quizás esto sea recíproco, una de las cosas que nos diferencian de los demás seres vivos es que somos capaces de preguntarnos el porqué de todo, de mostrar una curiosidad natural hacia lo que nos rodea.  Y de preguntar aquello que no sabemos y responder a aquellos que no saben.

Esto me lleva a creer que seguimos manteniendo nuestra curiosidad natural PERO, y es un pero en mayúsculas, solamente de aquello que nos ponen sobre la mesa, y nos da igual que sea  una ensaladilla con salmonelosis que un gran solomillo a la salsa de foie.

¿Porqué no damos un poco de margen de confianza a la ciencia y volvemos a poner programas educativos, como documentales, en vez de tener que aguantar a cotorras gritando continuamente en la televisión? ¿Acaso no seríamos una sociedad mucho más inteligente y educada si todo el mundo tuviese acceso al conocimiento en vez de enseñarles que hay gente en un plano de riqueza superior y que nos hace sentir miserables porque no podemos ser como ellos pero que vemos iguales a nosotros solo porque cuentan sus intimidades humanas delante del televisor?

Claro, alguien puede argumentarme ahora el tema de los beneficios  económicos. La ciencia no es rentable. Pero no es rentable porque hemos preferido que lo sean otras alternativas y hemos  dado a la gente comida cerebral que ha ido empobreciéndose progresivamente… y ahora solo quieren esta.

Quizás la televisión sea un reto aún demasiado difícil de lograr y solamente a través de las televisiones públicas tengamos un pequeño hueco desde donde poder seguir respondiendo a las verdaderas curiosidades humanas.

¿Y del resto de ámbitos?. La ciencia es una responsabilidad de todos: De los padres, de los abuelos, de los tíos, de los profesores, de los amigos, de los científicos. Todos somos responsables de distribuir los conocimientos científicos, de responder en la medida de lo posible a aquellas cuestiones que nos planteen nuestros semejantes.

La ciencia no solo es cuestión de conocimiento, sino de verdadera pasión. Si no podemos llegar desde los grandes medios siempre tendremos la posibilidad, como lo hacían nuestros ancestros cavernarios, de transmitirlo persona  a persona… igual así cala más hondo.

Comments

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  3. Hola blogero! Por azares de la vida, buscando información sobre sierras calizas con modelado cárstico en el sistema Bético,pues he terminado leyendo tú interesante reflexión.Aunque debo decirte que me resulta un poco pretenciosa:el pobre científico llorando por los rincones por que a una pobre señora de 50 años,que jamás tuvo la oportunidad de aprender más allá de cuatro letras en su vida mientras ayudaba a llevar una casa para adelante en la España de hace 40 años,no le interesa ver al Punset explicando las funciones de onda de los átomos polielectrónicos,y prefiere reirse de las payasadas de la televisión en abierto.Es mi oponión y te lo digo sin acritud,espero que no te siente mal.

    1. Author

      Yo no creo que mi reflexión sea para nada pretenciosa. Es más, es demasiado humilde. Si queremos una sociedad más justa, con menos prejuicios y más funcional, estamos alimentando mal a nuestros congéneres. Claro que cada uno puede elegir ver lo que quiera, yo eso no lo niego, pero, ¿Es necesario comer basura televisiva?. Si no hay otra cosa, supongo que sí.

      Me imagino que a una señora de 50 años y a un hombre de 80 le puede parecer tan interesante la vida de ciertos personajes como el observar una bolsa de papel moverse por el suelo mecida por el viento. Pero volvemos a lo mismo: Si no hay otra cosa…

      Con ciertos valores solo promovemos las diferencias sociales y la exclusión y enseñamos que es mejor tener mucho dinero y operarte mil veces que buscar soluciones a los problemas humanos. Así nos va.

  4. Te doy la razón en que no hay otra cosa,si quieres televisión de calidad tienes que pagar,no hay otra.Pero lo cierto es que han habido varios intentos en España de que funcionen programas divulgativos en televisión,enfocados a un público joven y centrándose en el lado más llamativo y “espectacular” de la ciencia,y han sido un rotundo fracaso¿por que?Por tres razones:
    1-La ciencia no es para todo el mundo.
    2-Millones de hogares sin un sólo libro,y sin ningún estímulo cultural.
    3-Un sistema educativo penoso.
    Es mi opinion.Retiro lo de pretencioso y lo sustituyo por algo imprecisa.Un saludo,gracias.

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