Alimento Cerebral

Hace unos días, como parte de un proyecto de innovación docente de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada, fuimos a un instituto a dar una charla sobre que es la geología y cuáles son las salidas profesionales del geólogo, destinada a alumnos que están en bachiller y que aún no tienen claro que hacer cuando pasen la selectividad.
Algunas personas me habían avisado que no sería nada fácil. Pero dije: Bueno, no será para tanto. Es verdad, no fue para tanto, fue mucho peor: Interrupciones continuas, ruidos, falta de interés bastante clara, impuntualidad total… y unos profesores incapaces de controlar la muchedumbre.

Yo, que no hace tanto que dejé el instituto, público, además, no recordaba nada parecido en las aulas, y para eso que en mis tiempos veíamos tanto obras de teatro como conferencias sobre naturaleza, pasando por películas de Truffaut. Y claro que podíamos ser un poco revoltosos y que unas cosas nos interesarían más que otras, pero de ahí a formar parte de un continuo tumulto, hay una gran diferencia.

¿Qué es lo que ha pasado en todo este tiempo? ¿Qué profundo cambio ha experimentado nuestra sociedad en este tiempo para que la gente se muestre tan totalmente desinteresada por la ciencia?

Pues yo creo que una gran responsabilidad de esto la tiene la nueva dieta. No que comamos más o peor, sino como alimentamos a nuestro cerebro. Esta misma semana que recordábamos el doble aniversario del nacimiento y muerte de Felix Rodriguez de la Fuente recordaba lo distinta que era la tele cuando yo era más pequeño. Habían programas para todos, eso sí, con menos canales: Por la mañana al levantarme habían dibujos, cuando llegaba de clase, al mediodía, dibujos y documentales, y por la tarde, al salir de clase, de nuevo, dibujos.

¿Hoy?: Experimentos “sociológicos”, programas del corazón, noticiarios de sucesos y poco más. Y claro que tienen audiencia y patrocinadores. Y seguro que si además de insultarse en directo se estiraran de los pelos aun tendrían más audiencia, y si en los programas de sucesos pudiésemos mostrar más violencia explicita, ¡mejor aun!.

¿Es este el ejemplo que queremos dar a nuestros jóvenes?. Parece que sí, que nos interesa tener una sociedad asalvajada, inculta, cuyo único interés sea ganar más dinero que el prójimo cueste lo que cueste. Solo espero que no hagan un experimento social en el que obliguen a la antropofagia. Porque puestos a todo, hasta se podría poner de moda. Si lo dice la tele, ¿Qué tiene de malo?. Los programas que degradan a las personas, degradan tanto a quienes los hacen y participan en ellos como a aquellos que los vemos.

Hemos perdido la capacidad de inspirar a nuestros hijos. Hemos obviado la Tierra y el Universo. Ya no hay profundidades abisales, ni grandes simios, ni infinitos desiertos y el espacio es ya solo el nombre de una discoteca.

El alimento para nuestro cuerpo es tan importante como el alimento que le demos a nuestro cerebro. Pensemos por un momento en el futuro. Arranquemos la antena de televisión. Aun estamos a tiempo.

Comments

  1. Me parece una buena reflexión….aunque dudo que se pueda atribuir toda la culpa a la tele. Los padres también tienen mucho que ver en esto. Hoy en día no hay manera de disciplinar a un hijo, ya que un castigo severo (muy necesario en según que casos) hoy en día está mal visto y hasta te pueden tachar de maltratador. Si los padres no son una figura de autoridad para sus hijos, como pretendemos que los profesores lo puedan ser???
    Es una cuestión de respeto…..y hoy en día brilla por su ausencia.

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