Para inaugurar el año en el blog, he decidido que la mejor forma era respondiendo en formato videoblog a una pregunta que me ha hecho mucha gente en los últimos años: ¿Qué significan los terremotos con energía negativa? ¿Corresponden a una realidad geológica o tienen otro origen?. Debajo del vídeo he colocado una transcripción libre del vídeo y también unas imágenes aclaratorias, que siempre vienen bien. Espero que os guste… ¡y vuestros comentarios!
httpv://www.youtube.com/watch?v=dgNfMpBYq0s
En los últimos años, gracias al aumento de la sensibilidad de los sismómetros instalados en nuestras redes, han dejado al descubierto un fenómeno cuanto menos curioso: Terremotos con magnitudes negativas.
Podemos definir la magnitud de un terremoto como la energía liberada por un terremoto y que es posible determinar gracias a los datos obtenidos por los sismómetros, que registran el movimiento del suelo producido por los terremotos y otras fuentes sísmicas, como explosiones o erupciones volcánicas.
¿Entonces qué quiere decir un terremoto con magnitud negativa? ¿Son terremotos que consumen energía en vez de liberarla?.
Para responder a esta pregunta tenemos que viajar hasta el año 1935, año en el que se definió la famosa escala Richter para la magnitud de los terremotos. Charles Richter y Beno Gutenberg, desarrollaron en 1935 una escala para medir la magnitud de los terremotos en una zona de California con el uso de un sismógrafo de torsión Wood-Anderson.
Esta escala tiene una base logarítmica debido al gran rango de amplitudes que podemos observar en el sismograma dependiendo de la magnitud del terremoto y la proximidad del epicentro del terremoto al sismómetro. Es por esto que cada magnitud que aumentamos en la escala, se liberan 31.6 veces más energía.
Cuando Richter y Gutenberg crearon la escala decidieron arbitrariamente que la magnitud cero correspondería con una amplitud máxima en la horizontal de una micra para un terremoto localizado a 100 kilómetros de distancia del sismómetro. En esta época, los sismómetros más sensibles eran capaces de registrar terremotos de magnitud en torno a 3, por lo que así se librarían de las magnitudes negativas.

En esta imagen del mismo evento sísmico que mostramos en la vista de satélite, se puede apreciar que el valor de la amplitud en todas las estaciones, salvo en una, es menor de 1. ISC.
Aunque hoy día usamos distintas escalas dependiendo normalmente de la magnitud del terremoto, para los terremotos más locales y menos energéticos se suele usar una versión modificada de la escala Richter en la que también se tiene en cuenta el logaritmo de la amplitud máxima de la onda en el sismograma, de tal manera que cuando la amplitud es menor de 1, el logaritmo de esta da un valor negativo, contribuyendo, si los factores correctores no son mayores, a que la magnitud del terremoto sea negativo.
Por lo tanto, como podemos observar, no es una cuestión geológica, sino de dónde se puso el cero en la escala, la que propicia la aparición de terremotos de magnitudes negativas.



