El crater Occator, visto por la Dawn desde 1470 kilómetros de altura el pasado 18 de Octubre. NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

Observados cambios en las “manchas” claras de la superficie de Ceres

Si seguís con cierta asiduidad el blog, habréis podido comprobar que en el último año hemos hablado algo de Ceres, el cuerpo más grande del cinturón de asteroides que existe entre las órbitas de Marte y Júpiter, y también clasificado como planeta enano en este post “Dos nuevos estudios aportan nuevos detalles sobre los puntos claros de Ceres” y esta charla que di en Naukas en Septiembre del pasado año “Ceres, Plutón y otros enanos del montón“.

El crater Occator, visto por la Dawn desde 1470 kilómetros de altura el pasado 18 de Octubre. NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

El crater Occator, visto por la Dawn desde 1470 kilómetros de altura el pasado 18 de Octubre. NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

Aunque desde 2003 conocíamos, gracias a las imágenes tomadas por el Telescopio Espacial Hubble, que en la superficie de Ceres habían puntos o manchas de un color más claro que el resto, con la llegada de la sonda Dawn en marzo del pasado año y sus imágenes de mayor resolución descubrimos que existen más de 130 zonas de este tipo.

En las imágenes oblicuas es donde los científicos afirman haber observado esta "niebla" fruto de la sublimación del hielo. NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

En las imágenes oblicuas es donde los científicos afirman haber observado esta “niebla” fruto de la sublimación del hielo. NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA.

El caso es que su origen sigue siendo muy discutido: mezclas de sal y hielo, arcillas que contienen amoniaco, fenómenos criovolcánicos… pero todavía no hay una teoría favorita que explique su aparición.

Para añadir más emoción al asunto,  el espectrógrafo HARPS que se encuentra instalado en el telescopio de 3.6 metros de La Silla, ha estado observando desde nuestro planeta las variaciones en estos puntos para intentar arrojar algo de luz, descubriendo que a lo largo del día de Ceres el brillo de estos puntos varía, lo que sugiere que en estas manchas blancas hay materiales volátiles que se subliman al recibir la luz del Sol, como podría ser el hielo de agua o de otras sustancias, como el amoniaco.

Habrá que esperar también a los próximos resultados presentados por el equipo de la misión de la Dawn, que podrían venir a confirmar esta teoría, junto con los datos espectrales que puedan aportar una visión sobre la composición de estas manchas para poder intentar averiguar algo más sobre la historia, y también sobre la actividad, de este fascinante cuerpo.

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