Una de poesía geológica (y ammonitica)

A mis compañeros, que me animan a publicar burradas como esta:

¡Oh, ammonite, ammonite!

Extinto molusco de vida nectonica,

Que en el devónico apareciste,

Con bolsas de tinta negra no toxica.

En facies de surco y umbral navegabas,

Alegremente entre praderas de crinoides,

Con tu concha aragonitica y tus carenas,

Hasta que un día llegaron los asteroides.

Y sobre el fondo te fuiste posando,

Y lentamente de sedimentos rellenando,

Que con el tiempo se fueron litificando,

Hasta no dejar de tu cuerpo nada blando.

Muchos millones de años pasaron,

Y los mares fueron emergiendo,

Hasta dejar este relieve estupendo,

Y tu calizo estrato disolviendo.

Seas del Titonico o del Calloviense

Buen fósil guía siempre tu serás,

Aunque en tu estrato el tiempo se condense,

Al encontrarte, alegría nos darás.

Pero esto no hay quien lo aguante,

Verte de polvo cubrirte en ese estante,

En esa madera de naturaleza alienante,

En un nuevo estrato quiero trasplantarte.

Ni estudiando puedo concentrarme,

Pensando de tu cautiverio liberarte,

No quiero tregua ni un desarme,

Eres de esta guerra mi estandarte,

Eres, aun fósil, puro arte.

Federico, ¡arriba las manos!

Ha llegado el frente de liberación,

De todos los armarios quiero planos,

Estos ammonites merecen una adopción,

Sean jurásicos o africanos,

En nuestros fósiles no hay distinción,

Volverán a sus estratos planos,

Aunque allí peligren por la disolución

Vivirán libres de nosotros, los humanos,

Lejos de cualquier impura insinuación.

Recuerda, mas no lo repetiré de nuevo,

Mañana a recogerlos vendré en un furgón,

Aunque tu no me hayas dado el apruebo,

No aceptaré ni prorrogas ni condición.

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