La tectónica de placas da la imagen de un planeta en una constante renovación. Por un lado los procesos de subducción comienzan el reciclaje de la corteza en una parte, mientras que por otras, como volcanes y dorsales, crean nuevos terrenos.
A pesar de que estos procesos ocurren en periodos de tiempo relativamente largos, hay partes de la corteza terrestre que han sobrevivido relativamente sin muchos cambios durante miles de millones de años: Son los cratones.
Aunque se conocen desde hace bastante tiempo, por hacernos una idea el término de cratón fue propuesto en 1921, nadie hasta ahora había conseguido dar una explicación de porque estos han conseguido aguantar sobre la superficie terrestre durante tanto tiempo.
Un nuevo estudio realizado sobre el cratón de Kaapvaal, en Suráfrica, parece demostrar que la resistencia al reciclaje de los cratones podría estar en el agua: Las profundas raíces de los cratones están protegidas por una capa de minerales excepcionalmente secos, que aumentarían aún más el contraste de viscosidad entre el manto y las raíces del cratón, y que junto a la escasa conductividad térmica de la litosfera y la “flotabilidad” de la corteza harían de los cratones unas zonas realmente difíciles de reciclar.
