Imágenes infrarrojas de Ío tomadas el mes de Agosto del pasado año donde se observan las erupciones en un color mucho más claro que el resto de la superficie. IMKE DE PATER AND KATHERINE DE KLEER, UC BERKELEY.

Observadas grandes erupciones en Ío desde la Tierra

El mes de Agosto del pasado año se observaron durante dos semanas consecutivas tres grandes erupciones volcánicas en la luna de Júpiter Ío desde el telescopio Keck II, en Hawaii.

Imágenes infrarrojas de Ío tomadas el mes de Agosto del pasado año donde se observan las erupciones en un color mucho más claro que el resto de la superficie. IMKE DE PATER AND KATHERINE DE KLEER, UC BERKELEY.

Imágenes infrarrojas de Ío tomadas el mes de Agosto del pasado año donde se observan las erupciones en un color mucho más claro que el resto de la superficie. IMKE DE PATER AND KATHERINE DE KLEER, UC BERKELEY.

La actividad en esta luna es bien conocida desde que las Voyager pasaron por el sistema Joviano a finales de la década de los 70 y posteriormente ha sido observada por distintas sondas más, desde la Galileo, a la New Horizons, siempre observando actividad volcánica en Ío. Además, gracias al avance en óptica adaptativa en los telescopios terrestres, se ha conseguido una gran mejora en la resolución de las observaciones desde nuestro planeta.

Ío, con un tamaño similar a nuestra Luna, es el cuerpo del Sistema Solar con mayor cantidad de vulcanismo activo (vulcanismo “caliente”), incluso por delante de la Tierra. De momento no hemos encontrado otros cuerpos con vulcanismo activo, aunque algunos estudios sugieren que en Venus podría albergar  todavía algunos.

Anteriormente se pensaba que estos estallidos de gran actividad ocurrían una vez al año o cada dos años, pero se deduce de estas observaciones que podría ser un fenómeno más habitual y que si se observara más a menudo, se verían más erupciones de este tipo.

Estas grandes erupciones son capaces de lanzar lava a cientos de kilómetros de altura gracias a la baja gravedad de Ío y con lavas que alcanzan temperaturas muy superiores a las de nuestro planeta. La fuente de energía interna de Ío viene dada por un fenómeno conocido como calentamiento por mareas, a través del cual la deformación que produce la gravedad de Júpiter sobre Ío a lo largo de su órbita es capaz de generar una fricción que provoca la fusión de su interior, generando grandes cantidades de magma que posteriormente son expulsadas por sus volcanes.

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